miércoles, 7 de noviembre de 2018

“Toda Cuba fue Bayamo”



Calle Siete les propone las palabras de Eusebio Leal Spengler, Historiador  de la Ciudad de La Habana, en el acto por el Día de la cultura cubana, en Bayamo, capital de la provincia de Granma.
Queridas amigas y amigos:
Recuerdo vivamente, hace 50 años las conmemoraciones por el centenario del grito de independencia de Céspedes, Demajagua. Recuerdo mis conversaciones con aquella gran mujer que fue Alba de Céspedes, nieta del Padre de la Patria, y también las no menos importantes y decisivas para mí, como Hortensia Pichardo, la profesora y maestra de cubanía, y su esposo Fernando Portuondo, ambos habían trabajado impetuosamente en la documentación cespediana y, por ende, en la historia de Bayamo.
A partir de ese momento mi vida tomó otro camino, y tuve la excepcional oportunidad, gracias a José de la Luz León, cuyo seudónimo en el mundo intelectual y periodístico era Clara del Claro Valle, de trabajar El diario perdido de Carlos Manuel de Céspedes, que abordaba los últimos tiempos de su vida política, fundamentalmente, aquellos que van desde su deposición hasta su muerte en San Lorenzo.
Bayamo entró entonces a formar parte de mi vida de una manera intensa, quise a Bayamo y fue, precisamente  en la ciudad de Bayamo, donde tuve el honor de recibir la condecoración suprema que ofrece la nación a la intelectualidad cubana, me refiero a la Orden Félix Varela de Primer Grado.
Bayamo está en mi memoria y en mi corazón y está en el ardiente discurso de Fidel de aquel 10 de octubre, en el cual sienta las bases para la interpretación objetiva y justa de la historia. Partiendo de su gran cultura, de su conocimiento profundo de lo cubano, Fidel aborda la figura de Céspedes y de los hombres que le acompañaron aquel día.
Explica la trascendencia y grandeza del acto del 10 de octubre, que es un acto fundacional, es el día en que se proclama la independencia de Cuba y el acto virtual de abolición de la esclavitud, a partir no ya del documento leído por Céspedes aquel día como fundamento del levantamiento, sino por su acción personal al liberar a los suyos propios.
Claro está de que él tenía una convicción profunda de que el sistema esclavista estaba vencido, de hecho la investigación histórica posterior ha demostrado con creces como ya las últimas zafras en Demajagua se hicieron con trabajo asalariado, lo cual significaba un paso adelante en la historia.
Bayamo fue su cuna y Bayamo es el cofre donde se conservan las tradiciones más profundas y más intensas que rodean la acción del 10 de Octubre y que coronan el esfuerzo del pueblo cubano por su libertad.
Con razón profunda Máximo Gómez Báez, más tarde El Generalísimo del Ejército Libertador de Cuba, escribe que a Bayamo reservará la historia un lugar especial porque allí nadie, absolutamente nadie, reservó nada para sí, todo fue entregado en el acto de, primero, proclamar la primera capital de la revolución por Céspedes y sus compañeros; segundo, haber colocado en el centro de la Plaza de Armas aquel cartel que insultó tan profundamente al adversario, Plaza de la Revolución, primera Plaza de la Revolución; sino también el haber constituido la primera forma de un poder popular revolucionario, al elegir en el ayuntamiento de Bayamo a miembros que, jamás en las condiciones anteriores, se habían podido sentar en él: regidores negros, españoles liberales, criollos cubanos convencidos de la causa de la independencia, confraternizaron en esa idea.
Las logias bayamesas fueron de altísima significación para la historia de Cuba y particularmente aquella en la cual Céspedes vive en el secreto de la fraternidad la esperanza de una Cuba libre y futura.
Junto a él aparecen hombres que son hoy monumentos de la dignidad cubana: Francisco Vicente Aguilera, vicepresidente de la República después de la reunión trascendental de Guáimaro en territorio de Camagüey, y desde luego, Pedro Figueredo, su compañero de infancia, su amigo entrañable que compartió tan intensamente sus ideas.
Precisamente, si el 10 de Octubre es importante, el 20 de Octubre, proclamado Día de la cultura nacional cubana, lo es también con igual fuerza, porque ese día la poesía, la música y el sentimiento patrio se unieron cuando, en las gradas de la Iglesia Pparroquial Mayor, hoy Catedral de Bayamo fue interpretado por primera vez el Himno Nacional cubano.
El Himno con la letra que, según la tradición sobre la montura de su caballo y a partir de una exigencia popular, Don Pedro escribió, para distribuirlo manuscrito luego y mil veces repetido de mano en mano.
Fue su hija Candelaria Figueredo la que entró en Bayamo vestida de Cuba, quiere decir de blanco, llevando el gorro frigio y la estrella solitaria, y los atributos de la bandera de Cuba, fue la que ingresó en Bayamo aquel día de la gran victoria.
El Himno Nacional, la entrada de Céspedes bajo palio, luego, en la Catedral, el tedeum para conmemorar la victoria primera de la revolución, nos hace recordar tantas cosas, tantas cosas que solamente puedo decir que siento en mi corazón, no solamente los acordes del Himno, sino aquel precioso canto de Sara González en el cual habla del sentimiento de nuestra primera victoria y la primera victoria de la revolución fue la toma de Bayamo, la primera victoria de la revolución fue la constitución de ese gobierno popular, la primera victoria de la revolución fue precisamente el 20 de Octubre el nacimiento con el Himno de un día para la cultura de Cuba.
Al pueblo de Bayamo, a sus heroicas mujeres, a sus hombres, a los que dieron fuego a la ciudad convertida en una nueva Numancia, que ardió en medio de la llanura y estuvo al alcance de la vista  de los prismáticos de los oficiales españoles que avanzaban en columnas cerradas para recuperar aquel primer bastión.
Bayamo se multiplicaría luego en Cuba, toda Cuba fue Bayamo, todos somos Bayamo, y cuando interpretamos en la escuela y cualquier canto público y en cualquier lugar de la tierra el Himno Nacional de Cuba, recordamos siempre a Bayamo; y cuando en medio de una expresión romántica, poética, de amor recordamos el canto a las puertas de la casa y junto a la ventana de una bella bayamesa, la canción compuesta por aquellos patricios entre los cuales Céspedes era uno de los más importantes, de los más trascendentales,  de los que haría un aporte decisivo al futuro, recordamos también a Bayamo, al género musical, al espíritu de la mujer bayamesa del pueblo de Bayamo.
Para ustedes, en el 150 aniversario  de la independencia, en la conmemoración del  150 aniversario del Himno, en la conmemoración de tantas y tantas luchas en las que Bayamo ha participado, en su heroica presencia el 26 de julio de 1953, en el asalto al cuartel que llevaba el nombre del Padre de la Patria, para ustedes, hoy nuestro saludo, mi felicitación, mi ardorosa presencia junto a ustedes y todo mi corazón.