lunes, 13 de agosto de 2012

Fidel!

Este día de agosto llovió de alegría en mi ciudad, la madre naturaleza quiere expresar así, de ese modo sui géneris, entre cielo y tierra, la mejor metáfora para  celebrar los 86 años de ese hombre que sueña con volver los hechos ordinarios extraordinariamente heroicos, y no puedo negarlo, todito mi corazón le pertenece. 
Yo, que no escogí este país para venir al mundo y nací un año después de aquella gesta sensual, perdurable y romántica de Enero de 1959, cómo negarle mi amor incondicional a quien trocó las mañanas en signos, deseos, sueños, anhelos... y consignas hermosas mientras las palomas remontaban su vuelo en un aire más aire, hasta las mismísimas  montañas que fueron árbol y sombra alguna vez.
Aquí estás Comandante, entre tus labios y mis labios las palabras expresan con urgencia la voluntad de ese pueblo que liberaste e hiciste culto, solidario e internacionalista, de multiplicar el símbolo de independencia y justicia social que nos identifica y nos hace fuerte cada día. 
Mirando con objetividad el presente globalizado, mientras los adversarios y los que no nos perdonan tanta osadía se niegan a comprendernos, el paisaje en Calle Siete muestras sus más vivos colores y las esquinas desprenden una fidelidad abrumadora.
iFelicidades, Fidel!, te regalo en este día la vida de mi hijo y la mía!

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