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martes, 24 de septiembre de 2013

Mi tía Chela

!Un momento! Yo vine aquí a darles las gracias por acompañarnos para despedir a una mujer, a la madre que no parió pero se rodeó de sobrinos, al fin y al cabo hijos y nietos con el amor que solo saben dar las buenas almas, dijo Alina Maillo  y sus palabras  petrificaron a muchos de los presentes.
A Alina, colega y amiga incondicional, le  agradeceré siempre la despedida, este lunes 23, a un larguísimo viaje sin retorno hasta no sé dónde, de  Elia Rosa González Tornés, mi tía Chela, apenas ochenta y dos años de haber nacido en un barrio periférico de Bayamo, municipio cabecera de la suroriental provincia de Granma.
Es tan fácil decir se fue luego de más de 25 días luchando contra un paro renal, isquemia y otras complicaciones, y tan difícil tener plena conciencia  de que se ha alejado silenciosa -como solía hacerlo-, y físicamente hacia la mejor parte de su espacio o a un sitio quizás inexistente con su miedo al viento, a  las ranas, a la lluvia, a los truenos ... ese miedo que, al decir del historiador romano Tito Livio, siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son, o de lo que en realidad pudieran ser.
La muerte le arrebató su último aliento el domingo 22, en el Hospital Carlos Manuel de Céspedes; después de ese dolor insoportable escuché a alguien en  Calle Siete lamentar su ausencia; mientras yo decido caminar un poco, dejar  tibia   la ternura de sus días y sus noches, y al alcance de mi memoria afectiva la dulzura del rostro de mi tía Chela.

sábado, 12 de enero de 2013

Incendio de Bayamo

Mientras Alina Maillo me contaba del día en que se casaron, hace precisamente  58 años, los padres de Dania Casalí, una amiga y colega, profesional de profesionales en el periódico La Demajagua, no pude menos que pensar en las muchas razones, incluso históricas, que llevaron a Rosa Ramírez a reservarle un lugar muy especial al incendio de Bayamo.
Desde la felicidad que habita en su pecho, Pura, como la conocen vecinos y amigos, afirma que fue por primera vez que la ciudad rememoraba tan significativo acontecimiento con un espectáculo artístico cultural que escenificaba el éxodo masivo de los bayameses tras dejar atrás uno de los pueblos más antiguos e importantes de Cuba convertido en símbolo de rebeldía.
Quién no tiene bien claro que la trascendente quema de hace 144 años ocurrió después de tres días de intensos combates en los que las tropas de Donato Mármol no pudieron impedir el avance de las fuerzas superiores españolas y era necesario impedir a toda costa la inminencia de que el centro político de la Revolución en Armas  cayera ante el poderío sanguinario del General Valmaseda.
El hecho conmovedor de la Guerra de los Diez Años, de aquel 12 de enero de 1869, se recuerda  por su simbolismo y connotación histórica. Lo importante es viajar en el tiempo hasta la fecha porque el mundo está hecho de detalles que van llenando la vida.
Mis vecinos de Calle Siete y yo nos citamos esta noche en la Plaza de la Revolución. 
Y tengo muy presente a Cosme Casalí, mi querido Tata, aquel señor que no recordaba mucho mi nombre, pero que, cuando ya su mirada no alcanzaba  mi silueta me decía: "tú eres la mamá de Daniel", y esbozaba una sonrisa de satisfacción. Ah!, ahora te dejo, y voy a felicitar a Pura.
Así quedó Bayamo luego del incendio

miércoles, 6 de abril de 2011

Muy interesante

Pues sí, muy interesante  le resultó a  Calle Siete conocer, e n  instantes, un poco de sinceridad acerca de una de sus vecinas. Te invito a leer lo que escribió Vilma Güell Polanco.
La risa contagiosa, sonora y agradable, inunda el espacio. Quienes la escuchan la secundan o sonríen involuntariamente aunque desconozcan el motivo desencadenante de tal expresión de alegría; y es que Odalis Blanco González, Oda, es así, siempre portadora de positividad.
Su conversación, que denota a la persona comprensiva, capaz de convencer sin vanas discusiones, permite una proximidad de confianza en diferentes situaciones, laborales o personales; nadie se detiene a pensar para consultarla ante una duda profesional o para contarle el último chiste que oyó por ahí.
El mundo de esta mujer, integrada plenamente a su sociedad, es, desde hace muchos años, entre sustantivos, adjetivos, verbos, diccionarios ... y desde el semanario La Demajagua  no solo sugiere, enseña y comparte con los colegas, sino también informa y defiende su verdad a través de las redes sociales como Facebook y Twitter.
"Conozco a Oda desde que tenía apenas un año, luego la vida se encargó de unirnos en la esfera laboral; admiro en ella su fuerza interior, su sensibilidad como madre, hija y amiga, su impetuosidad cuando defiende la causa en la que cree, y la disciplina con que acoge  sus deberes funcionales", afirma Alina Maillo Fonseca.
"Siempre es muy segura de sí misma, de convicciones y principios sólidos, que le dan un sello distinguido, especialmente como madre y profesional del idioma", expresa Iliana Martín Pérez.
"Desde la Secundaria Básica simpatizamos, a pesar de no coincidir en el grado, nos reencontramos estudiando Filología en la Universidad de Oriente, Santiago de Cuba, donde surgió una gran amistad impregnada de sinceridad y respeto.
"En el periódico el afecto  fue matizado por una responsabilidad mucho mayor al hallar aquí a una amiga, con quien ha perdurado la confianza y el amor", agrega Elisa Aguilar Corrales.
Así, con la natural cubanía de la mujer criolla, Oda nos recuerda que en el viaje de la vida nos tropezamos muchas veces, lo importante es que al vernos se nos dibuje una sonrisa.