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sábado, 17 de junio de 2017

Gas licuado liberado en Bayamo



Sé que es el momento de decirlo. Ya habían caído las primeras gotas de lluvia de  hoy sobre la ciudad, cuando  compré mi primer cilindro de 10 kilogramos de gas licuado liberado, en la Plaza Luis Ramírez López,  de Bayamo, municipio capital de la suroriental provincia de Granma. 
No era el punto habitual donde compraba mi cuota normada; pero sí es uno nuevo creado por la Unión Cuba-Petróleo y que mis vecinos agradecen inmensamente  porque lo ha acercado  no solo al barrio, sino a Calle Siete. Me consta y sé que la mencionada opción adicional, comenzada en este territorio el pasado día 5, a precio no subsidiado -110 pesos moneda nacional- es otra fuente de cocción de alimentos que contribuye al ahorro del consumo de energía eléctrica en el hogar. 
Diosvanis Santillán Aguilar, director general de la Empresa Comercializadora de Combustibles, en la provincia,  aseguró en el periódico La Demajagua, que la medida responde a la implementación del Lineamiento 247 de la política económica y social, aprobado en el VII Congreso del Partido: Avanzar en la venta liberada de gas licuado de petróleo y de otras tecnologías en Cuba. 
Bayamo inició la modalidad en la comercialización del producto con seis puntos de venta e igual número  de oficinas de contratación. 
De todos modos estoy más tranquila, empero todavía me duele cuando miro muchos años atrás y siento el desosiego de mi madre mientras sus manos inquietas y hábiles apuraban los movimientos con los que daba mantenimiento al fogón Pike con el que cocinaba.



viernes, 27 de noviembre de 2009

Iraida

La vida es una puesta de sol. Ahora mismo Iraida Escalona Acosta se considera una mujer feliz, y no es para menos: acaba de recibir el módulo de cocción para los alimentos que distribuye desde hace varios años el Estado cubano, para aliviar los dolores de cabeza de la mujer en relación con el combustible doméstico.
“Es maravilloso poder contar con la olla arrocera, la reina, la de presión y la hornilla porque representa muchas ventajas en relación con mi situación anterior, pues no solo permite ganar en tiempo sino también en higiene en la cocina. Definitivamente es mucho más cómodo y más para mí que tengo tres niños pequeños.
“Este programa, que significa ahorro de energía eléctrica para el país, y ahorro para la economía familiar y de Cuba, está bien concebido; a cada nuevo núcleo, entre los que me encuentro, las autoridades le dan el derecho de adquirir los equipos.”
En la casa número 15, de Calle Siete, usted puede encontrarla junto a tres de sus cuatro hijos: Lázaro, Meyli y Leoni, de ocho, tres y un año, respectivamente.
“Agradezco no solo los equipos electrodomésticos, sino la vivienda, que también me entregaron después de haber perdido el pequeño local que habitábamos mis hijos y yo, a causa de la furia de las aguas del río Bayamo”, asegura plena de emoción.
El programa de la revolución energética se instauró en la Mayor de las Antillas para que las familias cubanas tengan la posibilidad de cocinar con electricidad, dejando atrás el uso de los combustibles tradicionales de alto costo, nocivos para la salud y que resultaban totalmente insuficientes, lo que conllevaba al desvío de recursos en unos casos o la utilización irracional de la electricidad con artefactos rústicos y peligrosos en otros.
Iraida está feliz, y sus vecinos también.