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miércoles, 27 de mayo de 2015

Alfredo Tornés, pintor de Bayamo

Me he tropezado con dos noticias que han despertado mi interés: una me llegó por Juventud Rebelde. El mayor evento de las artes visuales de Cuba tiene lugar en La Habana: la 12 Bienal; y por otro lado los 50 años de vida artística del pintor de la capital de la provincia de Granma, Alfretor.
Bayamo ha reflejado históricamente un desarrollo ascendente en el movimiento de las artes plásticas, por la influencia de creadores en el proceso de formación del gusto estético de su gente.
Se sabe que la pintura no es arte joven, sino  una de las expresiones artísticas más antiguas, que comprende todas las creaciones hechas sobre superficies; pues bien, Alfredo Tornés Rodríguez, quien se graduó en la Academia de San Alejandro, en 1965, obtiene con sus lienzos composiciones, colores y texturas que me someten a recuerdos de la niñez.
Entonces, mi hermano Landy, aún adolescente, me revelaba inconscientemente mediante bocetos y dibujos, la imagen de aquel profesor  de la Escuela elemental de artes plásticas Manuel del Socorro Rodríguez.
Sin lugar a duda, las ideas y líneas sobre las cuales se apoyan las obras de Alfretor constituyen un entramado que,  a mi juicio, ayudan a entender su praxis artística y circunstancias, mientras  condiciona y construye un espacio abierto a nuestras interpretaciones y planteamientos conceptuales.
Alfredo Tornés cuenta con una treintena de exposiciones personales y 47 colectivas, algunas de las cuales integran colecciones en países España. Estados Unidos, Canadá, Holanda, Chile, y México, entre otros países
Calle Siete considera que, sobre todo, les ha enseñado a sus discípulos que lo mejor es pintar una imagen sencilla que entre por los ojos y cautive el corazón.

viernes, 17 de abril de 2009

Calle Siete


Siete son las maravillas del mundo, siete los pecados capitales, siete las potencias africanas, siete los días de la semana, siete forma parte de este proyecto cultural y Siete la calle donde vivo, que no es particular.
Cuando llueve se moja… y es, el ir de Joaquín para ver cómo andan los nietos, en el único instante en el que Annia los deja; el venir de Antonio Pérez, “Ñico”, el viejo amigo de Papá, o el esperado buchito de café de Luisa.
Como las demás … muestra la picardía de la mulata de enfrente, el llanto de Mayli, la sonrisa de Lisandra, el saludo del vecino, la familia en las aceras por las noches … los silencios, ruidos y sueños que se mezclan para darle ese aroma que seduce y enamora.
Calle Siete es un barrio con la sabrosura del pregonero, las tertulias de Magalys, la peluquera; los cuentos de Yasmani, el de Informática, o la pintura de Daniel el instructor de arte, y la voz de Ana Vázquez convocando a los vecinos.
Y también atrapa la esencia de Bayamo, ese pueblo aborigen -segunda villa de Cuba fundada en 1513-, asentado en las márgenes del “Bayamo” y del “Manegua”.
Calle Siete está ubicada en El Valle, un reparto como otro cualquiera rodeado por policlínico, consultorios médicos, bodegas, carnicerías, barbería, mercaditos comunitarios, cine, parque infantil, óptica, farmacia… con la energía suficiente para darse a conocer y que la amen.