martes, 13 de octubre de 2009

Fabián

Este niño de siete años y el regusto por la infancia me han hecho sentir nostalgia por esa etapa de la vida a la que no todos sabemos volver imaginariamente.
A la altura de su edad, Fabián Cedeño Cedeño no puede entender ese universo que da paso a la inteligencia, el talento, forja la personalidad, se adquieren hábitos de conducta colectiva, aprenden a coordinar las acciones dentro del grupo y a respetar las normas y a cooperar con los demás.
Él -como todos los demás niños- juega “porque sí”, mientras se divierte y expresa, a través de actitudes, intereses, habilidades y posibilidades intelectuales y estético-morales, soportes de la educación.
Lo vi llegar feliz de Los Caballitos, quizás por esa poderosa razón es que aplaudo con ojos, manos y un poco de palabras la voluntad de las autoridades de la provincia de Granma, y, particularmente del municipio de Bayamo, de reanimar los parques infantiles y entregarles el corazón a los pequeños.
Hay que recordar al Héroe de Cuba, nuestro José Martí, cuando dijo: “Para los niños trabajamos … porque son la esperanza del mundo”.
Fabián está feliz y yo quisiera seguir incentivando juegos y rondas como Arroz con leche …, Alánimo …, Estaba la pájara pinta …, y otros que ayudan no solo a que los niños sean más niños, sino a que lo parezcan.

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