viernes, 6 de septiembre de 2013

Bayamo y la educación

Es raro decir esto, pero cuando miro a mi alrededor y repaso en este  inicio de septiembre mi etapa de estudiante, solo  llegan a mi mente recuerdos como el de aquel libro que cautivó mi corazón por primera vez, la parada de guagua en la que esperé el día que tuve un examen que creía iba a suspender y entonces me hizo creer en los milagros, o en mi escuela Vicente Quesada, donde cursé el séptimo grado ... hoy  José Antonio Saco.
Mientras voy caminando por la memoria tratando de atrapar cada detalle de la educación, reafirmo que  cada semana Bayamo sigue tejiendo su propia historia; por ejemplo en esa institución de Enseñanza Primaria, -ubicada en el Centro Histórico de la ciudad, frente al conocido como parquecito de los coches- recientemente reparada, recibieron sus primeras clases José Antonio Saco, Carlos Manuel de Céspedes, Pedro Figueredo y otros líderes que participaron en las guerras por la independencia de Cuba.
Ya no hay movimiento de cemento ni de arena; pero sí olor a pintura fresca. Siento un orgullo ilimitado, pongo un punto y aparte, pulso la barra espaciadora antes de escribir otro párrafo, supongo que funciona como el aire que inhalaba y exhalaba mi madre antes de aprender a leer el abecedario antes de aquel bendito Primero de Enero o tal vez representa la esperanza de poder dibujar con palabras la connotación del proceso docente-educativo para los cubanos.
Miguel Díaz-Canel Bermúdez, primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, dijo en Ciudad Escolar Libertad, de La Habana, que en las escuelas debe primar un ambiente educativo que permita crear la base para que la sociedad pueda afrontar y resolver los señalamientos hechos por el General de Ejército Raúl Castro en su discurso ante la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Entanto en Calle Siete, a pocos metros de mi casa, Lisandra, una estudiante universitaria con el pelo negro como azabache y un flequillo que cae en su rostro repasa sus clases de Anatomía, Danielito ya no duerme las mañanas porque dice que va a la escuela a aprender y a  jugar. 
Yo sé que jugando también se aprende.




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