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lunes, 16 de octubre de 2017

Una sola Revolución



Como clase de historia al fin, Calle Siete ha considerado importante dejarles el Discurso de Eusebio Leal Spengler, Historiador de la ciudad de La Habana, en el acto político y ceremonia militar de inhumación de los restos de Carlos Manuel de Céspedes y Mariana Grajales, en el cementerio Santa Ifigenia, de Santiago de Cuba, el 10 de octubre de 2017, “Año 59 de la Revolución”.
(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)
General Presidente,
Santiagueros,
Orientales,
Cubanos todos:
Asistimos a un acto, por su naturaleza, trascendental;  un acontecimiento de los que suelen ocurrir o podemos presenciar una vez en nuestras vidas. Quizás hemos tenido el extraño privilegio de asistir en dos oportunidades a ceremonias de grandes significaciones para Cuba, para nuestra América y también para el mundo.
Hoy, 10 de octubre, cuando apenas se desdibujaban en el cielo las nubes de la noche y se levantaba el sol por el oriente, teniendo como retablo de este camposanto de recordación las montañas de la Sierra, evocamos el día y la hora en que el Padre de la Patria dio inicio al magno movimiento, a la única y sola Revolución que ha existido en nuestra tierra, la que él comenzó y la que hoy continuamos.
Para poder comprender la magnitud del acto tendríamos que explicar antes que el cementerio ha sufrido una hermosa y bella remodelación, y lo que entonces surgió de la voluntad pública, los distintos mausoleos y panteones de los mártires y héroes de la patria, ellos y ellas, han sido hoy colocados en lugar preferente, marcando, como si fuera el dedo de la historia, un discurso comprensible para todos, al mismo tiempo que sentamos las bases para la enseñanza de la historia y del sentimiento patriótico y nacional.  Y es que el culto a la historia y el culto a las mujeres y a los hombres ilustres es el oficio y el deber del Estado, y es el nuestro como ciudadanos de un país libre.
Céspedes nació en San Salvador de Bayamo el 18 de abril de 1819, en el seno de una familia opulenta.  Su raíz estaba allá en una pequeña y noble localidad cerca de Sevilla: Carrión de los Céspedes. De ahí una gran parte de ellos partieron a Cuba, primero a Puerto Príncipe, el Camagüey, y luego se asentaron en Bayamo. Fue parte de esa pirámide que, formando el poder real de la tierra, desarrolló aquella latitud de Cuba y la llegó a convertir en el centro de un episodio tan importante como el que hoy recordamos, el Oriente de Cuba.
Cursó sus estudios en el seno de los monasterios que existían entonces e impartían clases, de Santo Domingo y San Francisco, en Bayamo, y más tarde en La Habana, en el Real Colegio Seminario, también abierto entonces a la formación de hombres para el siglo, y en la Real Universidad. Su vocación fue estudiar leyes, el contacto con la tierra, el ejercicio continuo de su físico. Pequeño de estatura, fuerte e inquieto de carácter, lo cual le llevó rápidamente a tener avidez por el conocimiento, la cultura universal, las lenguas antiguas y modernas, el conocimiento de los clásicos de la literatura, de la filosofía y del pensamiento.  Con esta preparación partió a Europa y se formó en la Universidad de Barcelona, donde recibió su licenciatura en Derecho, y posteriormente haría un recorrido que lo llevó hasta Constantinopla, recorriendo una parte de aquella Europa que tanto impresionó a su talento y a su ingenio inquieto, sobre todo, porque había ocurrido la gran revolución de 1848.
Ya esta última, con otras características de aquella otra a la cual Simón Bolívar consideraba el acontecimiento más grande de todos los tiempos, la gran Revolución Francesa, que partió la historia en dos: antes y después. Su eco en la América y en el Oriente fue la revolución haitiana. El pueblo haitiano realizó una epopeya notable, y esa gran revolución haitiana se expresó sobre Cuba y particularmente sobre Santiago; sirvió de acicate a la inquietud de una miríada de esclavos en toda la isla, e iluminó los primeros movimientos encabezados por aquellos, y muchos fueron los que sufrieron el martirio y la persecución por seguir las ideas de liberación que Haití había proyectado sobre el mundo americano: la primera república en esta latitud del mundo.
De regreso a su tierra, lógicamente, con tan amplia experiencia, se sintió inconforme con el estado de las cosas, participó de las ideas más avanzadas de lo que se llamaba entonces el pensamiento liberal, y de esta manera, en la medida en que ese pensamiento iba siendo radicalizado, iban tomándose contra él sucesivas represalias. Enviado a Baracoa, enviado a Manzanillo en destierro interior, retenido en Santiago a bordo de las ruinas del navío del Rey soberano que había combatido en Trafalgar y era ahora una cárcel política, y finalmente, en la conspiración que, vertebrándose ya en el centro y en el oriente de Cuba, les llevó a la ciudad de Las Tunas, a un pequeño sitio, a una finca discreta llamada San Miguel del Rompe, donde se reunieron en la convención, llamada en lenguaje masónico la Convención de Tirsán. En ella apareció su liderazgo nítidamente. Mientras que otros propugnaban por esperar una nueva zafra, reunidos allí hacendados cuyo desarrollo en las ideas políticas y revolucionarias los llevaba como clase al borde del precipicio, él proclama la necesidad de levantarse. Y también había llegado a una conclusión: no debíamos esperar más esfuerzo que el nuestro. ¡Las armas las tienen ellos!, exclamaría en otra ocasión.
De esa manera, apurados los acontecimientos, ante la inminencia del descubrimiento de la conspiración, o quizás anticipándose voluntariamente por el significado de la fecha, decidió, en la madrugada del 10 de Octubre, reunir allí a los que en Demajagua, su ingenio cerca de Manzanillo, a la vista del golfo de Guacanayabo y ante el impresionable retablo de la Sierra, le escucharon pronunciar su histórico llamado al pueblo cubano, a la nación y al mundo, ofreciendo con la libertad de Cuba una mano generosa a todos los pueblos y hombres de la Tierra, al mismo tiempo que proclamaba, en un país donde faltarían tantos años para la abolición de la esclavitud, la libertad de los suyos propios, desentendiéndose del pasado, haciendo un rompimiento con sus posesiones territoriales, con su posición privilegiada, con su condición de amo y señor, para transformarse en libertador.
El 10 de octubre fue el comienzo, y unas horas después en Yara, lanzado el guante al rostro del adversario, la causa tomó el nombre de aquel sitio y se le llamó entonces Grito de Yara.
El 20 de octubre estaban sobre Bayamo. Capitulada la ciudad que fue su cuna, se establece allí la primera capital de la revolución y el primer ayuntamiento libre, en el cual participan, a piel de igualdad, cubanos, españoles honorables y también negros libres. De esa manera va a hacerse la composición social que él quiere, lo que él tan inmensamente desea.
Bayamo no fue sostenible. Poco después, y apresurando como en una filmación la historia, deben abandonarla ante el avance de las columnas militares españolas. La decisión de dar fuego a la ciudad comienza con sus bienes propios y con los de los otros que se dispusieron a hacerlo.
El fuego de Bayamo, percibido en el horizonte por el Conde de Valmaseda, da a él el recuerdo de la voluntad numantina del pueblo cubano: ¡Libres sí, esclavos no; independientes sí, sujetos no!
Había nacido, con aquella desobediencia política, un movimiento revolucionario, y al incendio sucedió el éxodo.  Había nacido el Ejército Libertador.
El ejército había probado sus armas y, al pie de las gradas de la iglesia de Bayamo, Pedro Figueredo, su compañero de infancia, general también de la revolución, dio letra al himno que poco antes había compuesto, absolutamente permeado por la letra y los acordes del más subversivo que recorría entonces la tierra: La Marsellesa.
De esa manera avanzó la revolución hasta llegar a la consolidación de la idea con el levantamiento del Camagüey y de Las Villas. Y con representación de estos tres territorios se reúnen en la ciudad de Guáimaro, donde la Asamblea Constituyente lo elige primer Presidente de la República de Cuba en Armas.
Todos cedieron, es la verdad, pero él cedió más: era del criterio de que la revolución debía ser sostenida con una mano firme y que era más importante una victoria que un discurso político, que era más importante avanzar y triunfar que cientos de miles de hombres en Oriente, si no éramos capaces de avanzar hacia los confines de Cuba.
Sabía perfectamente que a partir de ese momento quedaba sujeto administrativamente a la Cámara de Representantes y que ella podía sancionar sus propias determinaciones.
De esta manera, el hombre del 10 de Octubre, tal y como lo considera José Martí en su brillante análisis de las personalidades de Céspedes y Agramonte, enfrentará serenamente su destino, un destino que llevó a aquel gobierno peregrino a andar por los montes, mientras que el ejército combatía en los distintos puntos de los frentes abiertos por un adversario temible, un adversario que defendería como un tigre a su último cachorro.
Todo siguió así, hasta que el 27 de octubre las contradicciones estallaron, era el año 1873.  Antes, el 11 de mayo, una noticia le había sorprendido y le había descorazonado. Con la muerte de Ignacio Agramonte en Jimaguayú, se derrumbaba el Sucre de esta historia, el que podía continuarlo con un avanzado pensamiento civil, moral y alta competencia militar. La muerte de Agramonte descabeza la continuidad, y de esa forma se prepara Céspedes para su propio destino.
El 27 de octubre de 1873 es depuesto en un lugar llamado Bijagual, un sitio que hoy está cubierto por las aguas de una presa realizada por la Revolución Cubana, una presa que lleva su nombre, como si las aguas de aquel inmenso lago pudiesen borrar el agravio que significó para Cuba no la pérdida de un presidente, sino el descabezamiento de un líder; la caja de Pandora se había abierto, la desunión finalmente los perdería.
Peregrino detrás de la Cámara, viviendo ya en absoluta pobreza, despojado de todo bien material, algunos que le ven en aquellos días finales de su vida lo consideran un anciano.
El “viejo Presidente” sube con sus ropas raídas el camino del monte y llega finalmente a San Lorenzo, no lejos de aquí, al final, entre aquellas montañas (Señala), está el sitio.  Una traición llevó hasta aquel lugar a los que le perseguían y buscaban en él la prenda preciosa, pues jamás habría podido ser entregado vivo. “Seis balas tiene mi revólver, cinco para ellos y una para mí”. Allí, el 27 de febrero de 1874, a media mañana, se sintió la presencia del enemigo en los montes. Poco pudo hacer el prefecto, ni tampoco los que se encontraban en el sitio, ni su hijo que había salido a realizar gestiones próximas. Pronto, cerca de la charca donde solía bañarse todas las mañanas, su caballo Telémaco, herido de muerte, cayó sobre aquel sitio. Poco después descargas y el sonido estentóreo de un arma pequeña que disparaba una y otra vez, haciéndose distantes los disparos hasta escucharse el último. Le faltaban 51 días para cumplir 55 años.
Por la independencia de Cuba murieron más de 20 miembros de su familia. El primero, su amado hijo Oscar, sacrificado por su negativa de entregarlo a cambio de la deposición de sus ideas, y por último el golpe mortal, poco antes ya de su muerte, cuando se conoce de la aprehensión de los expedicionarios del Virginius, traídos a Santiago, recluidos en el Castillo del Morro, fusilados en las paredes del matadero de esta ciudad, y entre ellos su hermano, el general Pedro Céspedes, exgobernador de Oriente, y su sobrino, hijo de Manuel de Quesada, hermano de Ana, su esposa querida.
El 25 de marzo aquí, en un día tormentoso del año 1879, cuando apenas se escuchaban los ecos de la Protesta de Baraguá, algunos patriotas, incluyendo dos exesclavos suyos y alguien que había marcado el sitio de la fosa común, abrieron el lugar y encontraron los restos inconfundibles. Uno de ellos exclamó, al ver el cráneo levantado: “¡Es él!”  Llevado a un nicho anónimo, fue conservado hasta el día en que Cuba podía rendirle el tributo, y el tributo fue ofrecido por don Emilio Bacardí Moreau y por su esposa doña Elvira Cape, que tanto hicieron por Santiago de Cuba, al convocar una cuestación pública para levantar el monumento que hoy, exaltado, ha sido colocado en este sitio. Esto ocurrió en el año 1910.
Como Vidas paralelas de Plutarco, fue la historia de la gran mujer cuyos restos han sido conducidos hoy también a su digno sepulcro: Mariana Grajales Coello, nacida en julio de 1815, en el seno de una familia de libres, hija de ascendientes dominicanos, viene al mundo en Santiago de Cuba. Su educación: la que le era permitida a las muchachas de su raza y de su condición social en aquella etapa. Joven contrae matrimonio con Fructuoso Regüeiferos y pronta fue su viudez; con sus hijos de esa unión y con los de Marcos Maceo posteriormente, traerá 14 al mundo. De esos 14 hijos una  murió poco después y otro murió un poco más tarde.
De esa manera, cuando se produce el alzamiento en Majaguabo, en San Luis, el 12 de octubre de 1868, en la finca de nueve caballerías que tenía allí Marcos Maceo y su familia, Mariana se va a convertir en la protagonista principal de esta escena. Habiendo criado a sus hijos en el rigor de sus costumbres, en la fiereza de sus tradiciones y el dominio que tenía de la educación y del que debía imponerse a un grupo numeroso de jóvenes varones, toma la trascendental decisión de convocarlos a todos aquel día, después de que un destacamento patriótico tocó a sus puertas pidiendo comida, armas y, desde luego, hombres. A ese llamamiento saldrían tres de sus hijos, entre ellos el primogénito de su matrimonio con Marcos: José Antonio de la Caridad Maceo y Grajales. Se dice que allí -y así está en el hermoso monumento en La Habana a Antonio Maceo, en el altorrelieve que lo preside-, tomó de la pared de la sala un crucifijo y dijo a todos: “De rodillas todos, padres e hijos, delante de Cristo, que fue el primer hombre liberal que vino al mundo, juremos libertar la patria o morir por ella”. Todos salieron a la lucha. El primero en caer en ella fue su esposo Marcos, y cuentan, si no fue de las heridas inmediatamente, otros afirman que en un hospital sus últimas palabras fueron: “He cumplido con Mariana”.
De sus hijos, en esa gran contienda de 10 años, cuatro mueren en la lucha, además de su esposo, ya citado, y cuando vuelve la demanda, más allá de la Protesta, en lo que es llamada Guerra Chiquita, tres de ellos están altamente comprometidos, esperando la llegada de Antonio, entre ellos el joven Rafael y también, desde luego, José Marcelino. Son apresados finalmente y, en altamar, incumpliendo lo pactado, trasladados prisioneros y llevados a las cárceles militares en el sur de España y finalmente al presidio de Chafarinas, donde muere Rafael, general de brigada del Ejército Libertador. Ese fallecimiento le fue ocultado a ella para no agregar a sus tantos sufrimientos uno más.
Después de la Protesta y de su salida de Cuba, vivirá en Kingston, Jamaica, y su casa se convirtió, como en Costa Rica la de Antonio y sus compañeros, en un centro de peregrinación de los cubanos. Allí la visita José Martí, por vez primera en 1892.  Confiesa que la vio dos veces y que se impresionó por el carácter, la bondad, el brillo refulgente de los ojos y cómo al contársele cosas de Cuba se levantaba del sillón y vagaba por el hogar recordando los días de gloria, quizás rodeada de la memoria de todo lo que en esa lucha había perdido y por el deseo fervoroso de que se volviera una vez más a luchar y a combatir.
En esa visita de Kingston, Martí hace una hermosa semblanza de ella, semblanza que va a repetir luego de que se conozca su fallecimiento el 27 de noviembre de 1893. Cuando deposita simbólicamente una corona a nombre de Patria, el periódico unitario que él había fundado para su partido, para dirigir la revolución militar y política de Cuba, coloca en la cinta de la corona esta palabra: “Madre.” Y ese concepto y esa expresión de Madre es abarcadora. Ella tenía 78 años, era el Alma Mater, el alma de la madre; era la Mater Patria, la Madre de la Patria.
En 1923 se promoverá el regreso de sus restos a Cuba. Ya entonces quedaba en el pasado la última y gloriosa hazaña. Ella no vivió para ver la muerte de José ni tampoco la muerte de Antonio, caído en el apogeo de su gloria a los 51 años en el occidente de Cuba, a las puertas de La Habana, marcando en esa simbólica balanza, entre el sepulcro de José Martí – nacido en el corazón de La Habana, hijo de español y española –, y allá en La Habana el sepulcro de Antonio Maceo, jamás encontrado, en el Cacahual, lugar de peregrinación de la gloria militar y combativa, junto a los del hijo de Máximo Gómez,   Francisco Gómez Toro, su ayudante, sacrificado por no abandonar el cuerpo de su jefe y padrino.
De esta manera, cuando volvieron a la patria los hijos de Mariana, solo volvieron cuatro, tres varones y una hembra.  Esa hembra, Dominga, será la que vaya en el buque de la república, Baire, a buscar sus restos en 1923, y son depositados entonces en este cementerio de Santa Ifigenia, velados antes en el Ayuntamiento de Santiago, en medio de una gran solemnidad y de una multitud nunca antes vista.
Esta historia nos lleva directamente a la última piedra extraída de este sitio en que testigos graníticos evocan un cataclismo de la naturaleza. Una piedra enorme fue colocada, en aquel suceso inimaginable, sobre lo alto de una prominente elevación y otras muchas quedaron en el campo. De ellas una fue escogida y fue colocada en ese sitio, y en su interior usted, General Presidente, depositó un día los restos de su amado hermano, líder y conductor de la Revolución Cubana, Fidel. En esa urna y en esa piedra de granito está la voluntad de este pueblo de continuar esta historia.
Él dijo y afirmó categóricamente en su alegato, dicho cerca de aquí, en el hospital convertido en sala de tribunal, que José Martí era el autor intelectual del asalto. Por eso allí, tras de él, en impresionante retablo, están los compañeros que se atrevieron a abrir la enorme brecha en aquel muro de una sociedad, al parecer, impenetrable. Fue su talento, su voluntad de renunciar, como Céspedes, a todos los bienes temporales. No nació precisamente de una condición de pobre, necesitado y rencoroso de una sociedad más altiva, no; nació en finca prominente, tuvo estudios distinguidos, tuvo a su vez todos los atributos del talento, la oratoria, la figura y, sin embargo, todo esto lo subordinó al ideal de continuar el camino de los padres de la Patria.
Esa piedra es la continuación de la única revolución en la que hemos vivido, la revolución iniciada por Céspedes el 10 de octubre de 1868 y que continuamos hoy, bajo su dirección (Señala a Raúl). Tres veces ha llevado usted la urna: la primera vez conteniendo las cenizas de su amada esposa Vilma, en el Segundo Frente, heroína de la Revolución, autora intelectual de la unidad de la mujer cubana.
Usted, Teresita, al depositar hoy los de Mariana, lleva en sus manos no solamente los restos de esa heroína, sino también el espíritu de Vilma que fue su mentora.
Ya en 1965, en la escalinata de la Universidad, ante especulaciones sobre las razones de los próceres, Fidel afirma categóricamente, en frases definitorias: “Nosotros entonces habríamos sido como ellos. Ellos hoy habrían sido como nosotros”. Esa conjunción dialéctica la explicará luego en tres lecciones históricas magistrales: la primera, el 10 de octubre de 1968 en Demajagua, en ese lugar conmemora el primer centenario de la lucha por la independencia.  La segunda, el 11 de mayo en Jimaguayú, en 1973, en que define la forma del análisis histórico y da continuación perfecta a lo que es la perla más preciosa de su última y grande aspiración, la que tuvo Céspedes, la que tuvo Martí: la de la unidad nacional en torno a la idea. Y, finalmente, el gran discurso del 15 de marzo de 1978, bajo los Mangos de Baraguá, donde jura continuar la obra de aquel Titán que a los 33 años sorprendió a su adversario por su juventud, por su apolínea figura y por su voluntad de servicio.
El próximo año se cumplirá el 150 aniversario del 10 de Octubre; el próximo año es de gran celebración para Cuba. El llamamiento de la Academia de la Historia, del Instituto de Historia, de la Unión de Historiadores de Cuba, de los maestros cubanos, es solemne en este día: conmemorar dignamente cada acontecimiento, desempolvar cada documento, dar brillo al mármol de las tumbas y de los mausoleos que, como en Santa Ifigenia, heroína del panteón griego y cristiano, aparezca al fondo un bosque de banderas cubanas sobre la tumba de cada mártir, de cada heroína, de cada héroe, que florezcan y crezcan las palmas bellas de Cuba.
En este día tan hermoso agradecemos a todos los que han cumplido y los que han trabajado abnegadamente día y noche para que esta inolvidable mañana sea posible.
Y ahora detengámonos un momento en la tumba del iniciador y veamos allí la escultura hermosa de Cuba que en su bella figura levanta un laurel para extenderlo al pie de su retrato: Padre, un día te trajeron a Santiago con ropas raídas, ensangrentado y desecho; eras joven, pero habías envejecido en el dolor, en el sufrimiento, en la ingratitud, pero jamás te abandonó la esperanza. Tú rechazaste una vez, con palabras gentiles, a las mujeres cubanas la ofrenda de la espada que hoy se ha colocado al lado de tu urna, pero dijiste a ellas que no querías legar a tus hijos ningún bien material, sino tus ideas, tu voluntad y que ella, la espada, sería una posesión futura de la nación libre. Esto se ha cumplido.
Cuando te trajeron desecho, tus zapatos estaban cosidos con alambre. Nada podía identificar lo que latía en aquel cuerpo con los ojos grandes y abiertos como los del Che.
Muchas gracias (Aplausos).
(Tomado de la ACN)


miércoles, 23 de marzo de 2016

Despidió Raúl a Obama

Porque se trata de un acontecimiento histórico Calle Siete ha considerado dejar testimonio  de la visita del presidente estadounidense Barack Obama a Cuba, del 20 al 22 de este mes y  que, sin lugar a duda, traerá beneficios para mi país, sobre todo si Estados Unidos levanta el bloqueo económico, financiero y comercial que ha tenido repercusión catastrófica para el pueblo en todas las esferas de la vida.
Acompañaron a Barack Obama su esposa Michelle Obama, sus dos hijas Malia y Sasha, su suegra, miembros de su gabinete, senadores dem'ocratas y republicanos. En el Aeropuerto internacional José Martí la delegación cubana que los esperó estuvo encabezada por Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores. 
Desde Bayamo suscribo la reseña que describió el hecho en las páginas del periódico Granma.
El presidente de los Estados Unidos, Ba­rack Obama, concluyó este martes su visita oficial a Cuba, a donde llegó el pasado do­mingo 20 de marzo. En el aeropuerto internacional Jo­sé Martí,  fue despedido por el presidente de los Consejos de Estados y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz.
En la última jornada, el mandatario estadounidense ofre­ció un discurso a representantes de la sociedad civil cubana desde el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, utilizando el tele­promp­ter, y presenció luego —en compañía de su familia, legisladores y miembros de su gabinete— dos innings del partido de béisbol entre el Tampa Bay Rays de las Grandes Ligas de Estados Unidos y una selección nacional de Cuba, en el esta­dio Latinoamericano.
En este juego, estuvo presente también el presidente cubano Raúl Castro, además del presidente de la Asam­blea Nacional del Poder Po­pular Esteban Lazo, el primer vicepresidente de los Con­sejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel, entre otros altos funcionarios de nuestro gobierno.
Durante su estancia en el territorio nacional, el cuadragésimo cuarto presidente de Estados Unidos realizó —junto a la comitiva que lo acompañaba— un recorrido por algunos sitios del centro histórico de la capital como la Plaza de Armas, el Palacio de los Ca­pitanes Generales y la Catedral de La Haba­na, guiados por el historiador de la ciudad Eusebio Leal Spengler.
Asimismo, en la mañana del lunes 21 de marzo, Barack Obama participó en la ceremonia de colocación de una ofrenda floral an­te el monumento al Héroe Nacional José Martí, en la Plaza de la Revolución, y sostuvo conversaciones oficiales con el presidente cubano Raúl Castro Ruz. Luego, ambos man­datarios ofrecieron declaraciones a la prensa, las cuales tuvieron amplia repercusión internacional.
Mientras, en el horario de la tarde, dialogó en el Foro de Negocios con trabajadores del sec­tor estatal y otras formas de gestión cubanas.
Aun cuando no se reunió con el Líder de la Revolución, en una entrevista de ABC al Pre­sidente Obama, a la pregunta de si él se reuniría con Fidel Castro, respondió que: “Esta­ría feliz de reunirme con él, como un símbolo del final… de la guerra fría”.
La llegada de Obama a Cuba aconteció 15 meses después del anuncio del proceso de restablecimiento de las relaciones entre am­bas naciones, el 17 de diciembre del 2014, y es la primera visita que realiza un mandatario de la nación norteña a nuestro país luego del triunfo de la Revolución.
Obama continuó viaje a Argentina, donde su agenda incluye, según la agencia EFE, un encuentro con su homólogo Mauricio Macri en la Casa Rosada, sede de la presidencia en esta nación sudamericana.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Bayamo acciona contra el Aedes aegypti




Iba en un coche (tirado por caballos) para el trabajo cuando escuché hablar sobre el Llamamiento a nuestro pueblo, de Raúl Castro Ruz, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, publicado por los diferentes medios de comunicación social, pero los comentarios andan de boca en boca en diversas esquinas,  calles, mercados, paradas de guagua, o donde quiera que hay más de una persona.

Sus palabras, cómo no reconocerlo, han hecho positivo efecto en los granmenses, que no solo procuran información acerca de la alerta de la Organización Mundial de la Salud sobre la propagación del virus zica, el chikungunya y el dengue, sino que colaboran conscientemente  para erradicar el mosquito Aedes aegypti.
El municipio de Bayamo tiene una situación complicada según publicó el periódico La Demajagua acumula más del 87,2 por ciento de focos del vector en la provincia. Empero las más eficaces acciones deben comenzar desde las casas protegiendo los depósitos de agua potable, realizando saneamiento ambiental, y eliminando vertederos y salideros, entre otras.
Cuando llegué a Calle Siete, ya habían fumigado, los vecinos evaluaban como buena la fumigación y hasta describieron que a Guicho, un joven cercano a la cuadra, que forma parte de los más de nueve mil efectivos dispuestos por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba para reforzar las labores antivectoriales y de saneamiento, el sudor le bañaba el rostro.
                                                                            


viernes, 16 de octubre de 2015

Fiesta de la cubanía en Bayamo

En Bayamo la luz es diferente, la brisa matinal, el sol, el rocío de las ceibas, la sonrisa de la gente, el murmullo del río y el ánimo para qué decir? Todo es cultura, sentimientos, cubanidad ... sensaciones. 
Un territorio mágico en medio de la celebración de la XXI edición de la Fiesta de la cubanía, desde este sábado y hasta el 20, -Día de la cultura cubana- fecha en la cual, en 1868, se cantó por vez primera el Himno Nacional, precisamente en este municipio de la provincia de Granma.
El espacio, considerado como el evento teórico sobre la identidad con mayor connotación en Cuba, rinde homenaje póstumo a dos importantes figuras del arte: Celina González y Alina Rodríguez, intérprete de música campesina  conocida como la reina del punto cubano, y actriz, respectivamente.
La cita se aprovecha, igualmente, como encuentros con escritores, literatura, talleres de artes plásticas, danza, artesanía, música, audiovisuales,  expone lo mejor de las tradiciones, proyectos artísticos, folclore y obras de significativo reconocimiento cultural, entre múltiples propuestas.
Dedicada al aniversario 120 del reinicio de las guerras por la independencia y al 55 de la fundación de la revista Casa de las Américas, a la Fiesta fueron convocados intelectuales, especialistas, investigadores y personalidades como Abel Prieto Jiménez, asesor del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba Raúl Castro, y el académico Eduardo Torres Cuevas, Doctor en Ciencias Históricas y director de la Biblioteca Nacional José Martí. 
Mientras tanto, en Calle Siete, Uba barre su jardín tranquilamente y los jóvenes esperan ansiosos el concierto de Buena Fe, previsto para la noche de este sábado.


viernes, 3 de julio de 2015

Carta del Presidente cubano Raúl Castro a Barack Obama



La Habana, 1ro de julio de 2015

Excmo. Sr. Barack H. Obama
Presidente de los Estados Unidos de América

Señor Presidente:

En consonancia con los anuncios del 17 de diciembre de 2014 y las conversaciones de alto nivel entre nuestros gobiernos, me complace dirigirme a Usted para confirmar que la República de Cuba ha decidido restablecer relaciones diplomáticas con los Estados Unidos de América y abrir misiones diplomáticas permanentes en nuestros respectivos países, el 20 de julio de 2015.
La parte cubana asume esta decisión, animada por la intención recíproca de desarrollar relaciones respetuosas y de cooperación entre nuestros pueblos y gobiernos.
Cuba se inspira asimismo en los principios y propósitos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional, a saber, la igualdad soberana, el arreglo de las controversias por medios pacíficos, abstenerse de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier  Estado, la  no  intervención  en  los  asuntos  que  son  de  la jurisdicción interna de los Estados, el fomento de relaciones de amistad entre las naciones basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos, y la cooperación en la solución de problemas internacionales y en el desarrollo y estímulo del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos.
Lo anteriormente expresado está en conformidad con el espíritu y las normas establecidas en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas del 18 de abril de 1961 y en la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares del 24 de abril de 1963, de las cuales tanto la República de Cuba como los Estados Unidos de América son Estados Parte, y regirán las relaciones diplomáticas y consulares entre la República de Cuba y los Estados Unidos de América.
Hago propicia la oportunidad para expresarle, señor Presidente, el testimonio de nuestra consideración.

Raúl Castro Ruz

Carta del presidente Barack Obama a Raúl Castro



30 Junio de 2015
Su Excelencia
Raúl Castro Ruz
Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba

Habana

Estimado Sr. Presidente:

Me complace confirmar, tras conversaciones de alto nivel entre nuestros dos gobiernos, y con arreglo al derecho y las prácticas internacionales, que los Estados Unidos de América y la República de Cuba decidieron reestablecer relaciones diplomáticas y misiones diplomáticas permanentes en nuestros respectivos países el 20 de julio de 2015. Este es un avance importante en el proceso de normalización, iniciado el pasado diciembre, en cuanto a las relaciones entre nuestros dos países y pueblos.
Al tomar esta decisión, los Estados Unidos se ven alentados por la intención recíproca de entablar relaciones respetuosas y cooperativas entre nuestros dos pueblos y gobiernos, congruentes con los propósitos y principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, en particular los relativos a la igualdad soberana de los Estados, la solución de controversias internacionales por medios pacíficos, el respeto por la integridad territorial y la independencia política de los Estados, el respeto por la igualdad de derechos y la libre determinación de los pueblos, la no injerencia en los asuntos internos de los Estados, así como la promoción y el fomento del respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos.
Los Estados Unidos y Cuba son partes en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, firmada en Viena el 18 de abril de 1961, y la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares, firmada en Viena el 24 de abril de 1963. Me complace confirmar el entendimiento de los Estados Unidos de que las antedichas convenciones se aplicarán a las relaciones diplomáticas y consulares entre nuestros dos países.

Lo saluda atentamente,

Barack Obama


viernes, 30 de enero de 2015

Raúl Castro en III Cumbre de CELAC: La solidaridad en Nuestra América será decisiva

Discurso del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la III Cumbre de la CELAC, Costa Rica, el 28 de enero de 2015, “Año 57 de la Revolución”.
Estimado Presidente Luis Guillermo Solís;
Estimadas Jefas y Jefes de Estado o de Gobierno de América Latina y el Caribe;
Estimados Jefes de Delegaciones e invitados que nos acompañan:
Nuestra América se ha adentrado en una época nueva y ha avanzado, desde la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, en sus objetivos de independencia, soberanía sobre sus recursos naturales, integración, construcción de un nuevo orden mundial, justicia social y democracia del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Existe hoy un compromiso con la justicia y el derecho de los pueblos superior al de cualquier otro período histórico.
Juntos, somos la tercera economía a nivel mundial, la zona con la segunda mayor reserva petrolera, la mayor biodiversidad del planeta y con una alta concentración de los recursos mineros globales.
Desarrollar la unidad en la diversidad, la actuación cohesionada y el respeto a las diferencias seguirá siendo nuestro primer propósito y una necesidad ineludible, porque los problemas del mundo se agravan y persisten grandes peligros y recios desafíos que trascienden las posibilidades nacionales e incluso subregionales.
En el último decenio, las políticas económicas y sociales y el crecimiento sostenido, nos permitieron enfrentar la crisis económica global y posibilitaron una disminución de la pobreza, el desempleo y la desigual distribución de ingresos.
Las profundas transformaciones políticas y sociales llevadas a cabo en varios países de la región han traído la dignidad a millones de familias que han salido de la pobreza.
Pero la región de América Latina y el Caribe es aún la más desigual del planeta. En promedio, el 20% de los hogares con menores ingresos capta el 5% de los ingresos totales; 167 millones de personas sufren todavía de la pobreza, uno de cada cinco menores de 15 años vive en la indigencia y la cifra de analfabetos supera los 35 millones.
La mitad de nuestros jóvenes no tienen educación secundaria o noveno grado de enseñanza, pero en el sector de menos ingresos no la completa el 78%. Dos tercios de la nueva generación no llegan a la universidad.
Crecen las víctimas del crimen organizado y de la violencia que amenazan la estabilidad y el progreso de las naciones.
¿Qué pensarán las decenas de millones de marginados acerca de la democracia y los derechos humanos? ¿Cuál será su juicio sobre los modelos políticos? ¿Qué opinarán acerca de las leyes electorales? ¿Es esta la sociedad civil que toman en cuenta los gobiernos y las organizaciones internacionales? ¿Qué dirían si se les consultara sobre las políticas económicas y monetarias?
Poco tienen que mostrar a nuestra región, en estos aspectos, muchos de los Estados industrializados donde la mitad de sus jóvenes están en el desempleo, se descarga la crisis sobre los trabajadores y los estudiantes a los que se reprime, mientras se protege a los banqueros, se impide la sindicalización, se paga inferior salario a las mujeres por trabajo igual, se aplican políticas inhumanas contra los inmigrantes, crece el racismo, la xenofobia, el extremismo violento y tendencias neofascistas, y donde los ciudadanos no votan porque no ven alternativa a la corrupción de la política o saben que las promesas electorales se olvidan muy pronto.
Para alcanzar la llamada inclusión social y la sostenibilidad ambiental, tendremos que crear una visión propia sobre los sistemas económicos, los patrones de producción y consumo, la relación entre el crecimiento económico y el desarrollo y, también, sobre la eficacia de los modelos políticos.
Debemos superar las brechas estructurales, asegurar educación gratuita y de alta calidad, cobertura universal y gratuita de salud, seguridad social para todos, igualdad de oportunidades, lograr el ejercicio pleno de todos los derechos humanos por todas las personas.
Dentro de tales esfuerzos, será elemental deber la solidaridad y la defensa de los intereses del Caribe y, en particular, de Haití.
Se precisa un nuevo orden económico, financiero y monetario internacional, donde tengan cabida y prioridad los intereses y necesidades de los países del Sur y de las mayorías, donde no prevalezcan los que impone la concentración del capital y el neoliberalismo.
La Agenda de Desarrollo después del 2015 debe ofrecer soluciones a los problemas estructurales de las economías de la región y generar los cambios que conduzcan al desarrollo sostenible.
Es también imprescindible construir un mundo de paz, sin el cual es imposible el desarrollo, regido por los Principios de la Carta de las Naciones Unidas y del Derecho Internacional.
La firma por los Jefes de Estado y Gobierno de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, significó un paso histórico y ofrece una referencia para las relaciones entre nuestros Estados y con el resto del mundo.
La solidaridad en Nuestra América será decisiva para hacer avanzar los intereses comunes.
Expresamos enérgica condena a las inaceptables e injustificadas sanciones unilaterales impuestas a la República Bolivariana de Venezuela y a la continuada intervención externa dirigida a crear un clima de inestabilidad en esa hermana nación. Cuba, que conoce todas esas historias profundamente por haberlas padecido durante más de 50 años, reitera su más firme respaldo a la Revolución Bolivariana y al Gobierno legítimo conducido por el presidente Nicolás Maduro Moros.
Nos unimos a la República Argentina en su reclamo de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. Apoyamos a la nación suramericana y a su Presidenta Cristina Fernández, que enfrenta los ataques de los fondos especulativos y las decisiones de cortes venales, violatorias de la soberanía de ese país.
Reafirmamos la solidaridad con el pueblo y gobierno de Ecuador, que preside Rafael Correa, en apoyo a sus demandas de reparación por los daños ambientales provocados por la trasnacional Chevron en la amazonia ecuatoriana.
Como hemos dicho en otras ocasiones, la Comunidad estará incompleta mientras falte Puerto Rico. Su situación colonial es inadmisible, y su carácter latinoamericano y caribeño no admite lugar a dudas.
En el proceso de paz de Colombia, son significativos los acuerdos alcanzados por el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo en la Mesa de Conversaciones que se desarrolla en La Habana. Nunca antes se había avanzado tanto en la dirección de alcanzar la paz. Cuba, en su condición de garante y sede de estas conversaciones, proseguirá brindando las facilidades necesarias y contribuyendo en todo lo posible al fin del conflicto y la construcción de una paz justa y duradera en la hermana Colombia.
Daremos resuelto apoyo, como hasta ahora, al justo reclamo de los países del Caribe de reparación por los daños de la esclavitud y el colonialismo, así como nos opondremos resueltamente a la decisión de privarlos de recursos financieros imprescindibles con pretextos tecnocráticos al pretender considerarlos de renta media.
Saludamos los excelentes progresos alcanzados en el Foro CELAC-China y en los vínculos de la región con el grupo BRICS.
Reiteramos la preocupación por los enormes y crecientes gastos militares impuestos al mundo por Estados Unidos y la OTAN, así como el intento de extender la agresiva presencia de esta hasta las fronteras de Rusia, con la cual tenemos históricas y fraternales relaciones, mutuamente provechosas. Declaramos enérgica oposición a la imposición de sanciones unilaterales e injustas contra esa nación.
La creciente agresividad de la doctrina militar de la OTAN y el desarrollo de guerras no convencionales, que ya han tenido devastadoras consecuencias y graves secuelas, amenazan la paz y la seguridad internacionales.
Para Cuba, el principio de igualdad soberana de los Estados y de autodeterminación de los pueblos es irrenunciable.
La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas debe usar sus facultades para preservar la paz y la seguridad internacionales ante los dobles raseros, excesos y omisiones del Consejo de Seguridad.
No debe esperar más para asegurar su plena membresía a Palestina, a la que expresamos la solidaridad del pueblo y gobierno cubanos. Debe cesar el veto en el Consejo de Seguridad para garantizar impunidad a los crímenes de Israel.
África, donde están también nuestras raíces, no necesita consejos ni intromisión, sino transferencia de recursos financieros, tecnología y trato justo. Siempre defenderemos los intereses legítimos de las naciones con las que luchamos hombro con hombro contra el colonialismo y el apartheid y con las que sostenemos fraternales relaciones y cooperación. Siempre recordaremos su invariable solidaridad y apoyo.
La voz de Cuba defenderá sin descanso las causas justas y los intereses de los países del Sur y será leal a sus objetivos y posiciones comunes sabiendo que Patria es Humanidad. La política exterior de la Revolución cubana seguirá siendo fiel a sus principios.
Estimadas y estimados colegas:
El pasado 17 de diciembre, regresaron a su Patria los luchadores antiterroristas cubanos Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero, que junto a Fernando González y René González son para nosotros motivo de orgullo y ejemplo de firmeza.
El Presidente de Estados Unidos reconoció el fracaso de la política contra Cuba aplicada por más de cincuenta años y el completo aislamiento que ha provocado a su país; el daño que el bloqueo ocasiona a nuestro pueblo y ordenó la revisión de la obviamente injustificable inclusión de la isla en la Lista de Países Patrocinadores del Terrorismo Internacional.
También ese día, anunció la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas de Estados Unidos con nuestro Gobierno.
Estos cambios son el resultado de casi siglo y medio de heroica lucha y fidelidad a los principios del pueblo cubano. Fueron también posibles gracias a la nueva época que vive nuestra región, y al sólido y valiente reclamo de los gobiernos y pueblos de la CELAC.
Han sido una reivindicación para Nuestra América que actuó en estrecha unidad por este objetivo en la Organización de las Naciones Unidas y en todos los ámbitos.
Precedidos por la Cumbre del ALBA en Cumaná, Venezuela, los debates sostenidos en el 2009 en la Cumbre de las Américas en Puerto España, Trinidad y Tobago, llevaron al Presidente Obama, recién electo, a plantear un nuevo comienzo con Cuba.
En Cartagena, Colombia, en el 2012, se produjo una fuerte discusión con un planteamiento unánime y categórico contra el bloqueo, ocasión en que incitó a un importante dirigente norteamericano a referirse a la misma como el gran fracaso de Cartagena o desastre —fue el término exacto— y se debatió sobre la exclusión de Cuba de estos eventos. Ecuador, en protesta, había decidido ausentarse. Venezuela, Nicaragua y Bolivia plantearon que no asistirían a otra Cumbre sin Cuba y recibieron el apoyo de Brasil, Argentina y Uruguay. La Comunidad del Caribe asumió igual postura. México y las restantes naciones se pronunciaron asimismo.
El presidente panameño, Juan Carlos Varela, antes de su toma de posesión, hizo saber con determinación que invitaría a Cuba, con plenos derechos e igualdad de condiciones, a la VII Cumbre de las Américas y así lo hizo. Cuba inmediatamente declaró que asistiría.
Se demuestra la certeza de Martí cuando escribió que “un principio justo, desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército” (Aplausos).
A todos los presentes les expreso la más profunda gratitud de Cuba.
A los 188 Estados que votan contra el bloqueo en las Naciones Unidas, a los que hicieron similar reclamo en la Asamblea General, Cumbres y Conferencias internacionales y a todos los movimientos populares, fuerzas políticas, parlamentos y personalidades que se movilizaron incansablemente con ese objetivo, les agradezco sinceramente a nombre de la Nación.
Al pueblo de Estados Unidos que manifestó creciente oposición a la política de bloqueo y hostilidad, de más de cinco décadas, también le reitero nuestro agradecimiento y amistosos sentimientos.
Estos resultados demuestran que gobiernos que tienen profundas diferencias pueden encontrar solución a los problemas mediante un diálogo respetuoso e intercambios, basados en la igualdad soberana y la reciprocidad, en beneficio de sus respectivas naciones.
Como he afirmado reiteradamente, Cuba y Estados Unidos debemos aprender el arte de la convivencia civilizada, basada en el respeto a las diferencias entre ambos gobiernos y en la cooperación en temas de interés común, que contribuya a la solución de los desafíos que enfrentan el hemisferio y el mundo.
Pero no se debe pretender que, para ello, Cuba tenga que renunciar a sus ideales de independencia y justicia social, ni claudicar en uno solo de nuestros principios, ni ceder un milímetro en la defensa de la soberanía nacional.
No nos dejaremos provocar, pero tampoco aceptaremos ninguna pretensión de aconsejar ni presionar en materia de nuestros asuntos internos. Nos hemos ganado este derecho soberano con grandes sacrificios y al precio de los mayores riesgos.
¿Acaso podrían restablecerse las relaciones diplomáticas sin reanudar los servicios financieros a la Sección de Intereses de Cuba y su Oficina Consular en Washington, cortados como consecuencia del bloqueo financiero? ¿Cómo explicar el restablecimiento de relaciones diplomáticas sin que se retire a Cuba de la Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo Internacional? ¿Cuál será, en lo adelante, la conducta de los diplomáticos estadounidenses en La Habana respecto a la observancia de las normas que establecen las Convenciones Internacionales para las Relaciones Diplomáticas y Consulares? Es lo que nuestra delegación ha dicho al Departamento de Estado en las conversaciones bilaterales de la semana pasada y se requerirán más reuniones para tratar estos temas.
Hemos compartido con el Presidente de Estados Unidos la disposición de avanzar hacia la normalización de las relaciones bilaterales, una vez que sean restablecidas las relaciones diplomáticas, lo que implica adoptar medidas mutuas para mejorar el clima entre ambos países, resolver otros problemas pendientes y avanzar en la cooperación.
La situación actual abre, modestamente, una oportunidad al hemisferio de encontrar nuevas y superiores formas de cooperación que convienen a las dos Américas. Ello permitiría resolver acuciantes problemas y abrir nuevos caminos.
El texto de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz constituye la plataforma indispensable para ello, incluido el reconocimiento de que todo Estado tiene el derecho inalienable a elegir su sistema político, económico, social y cultural, sin injerencia en ninguna forma por parte de otro Estado, lo que constituye un principio irrenunciable de Derecho Internacional.
El problema principal no ha sido resuelto. El bloqueo económico, comercial y financiero, que provoca enormes daños humanos y económicos y es una violación del Derecho Internacional, debe cesar.
Recuerdo el memorándum del subsecretario Mallory, de abril de 1960, que, a falta de una oposición política efectiva, planteaba el objetivo de crear en Cuba hambre, desesperación y sufrimiento para provocar el derrocamiento del gobierno revolucionario. Ahora, todo parece indicar que el objetivo es fomentar una oposición política artificial por medios económicos, políticos y comunicacionales.
El restablecimiento de las relaciones diplomáticas es el inicio de un proceso hacia la normalización de las relaciones bilaterales, pero esta no será posible mientras exista el bloqueo, no se devuelva el territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval de Guantánamo (Aplausos), no cesen las trasmisiones radiales y televisivas violatorias de las normas internacionales, no haya compensación justa a nuestro pueblo por los daños humanos y económicos que ha sufrido.
No sería ético, justo ni aceptable que se pidiera a Cuba nada a cambio. Si estos problemas no se resuelven, este acercamiento diplomático entre Cuba y Estados Unidos no tendría sentido.
No puede esperarse tampoco que Cuba acepte negociar los aspectos mencionados por nuestros asuntos internos, absolutamente soberanos.
Se pudo avanzar en esta reciente negociación porque nos tratamos recíprocamente con respeto, como iguales. Para seguir avanzando, tendrá que ser así.
Hemos seguido con atención el anuncio del Presidente de Estados Unidos de algunas decisiones ejecutivas para modificar ciertos aspectos de la aplicación del bloqueo.
Las medidas publicadas son muy limitadas. Persisten la prohibición de créditos, del uso del dólar en nuestras transacciones financieras internacionales; se impiden los viajes individuales de norteamericanos bajo la licencia para los llamados intercambios “pueblo a pueblo”, se condicionan estos a fines subversivos y se impide también que viajen por vía marítima. Continúa prohibida la adquisición en otros mercados de equipos y tecnologías que tengan más de un 10% de componentes norteamericanos y las importaciones por Estados Unidos de mercancías que contengan materias primas cubanas, entre muchísimas otras.
El presidente Barack Obama podría utilizar con determinación sus amplias facultades ejecutivas para modificar sustancialmente la aplicación del bloqueo, lo que está en sus manos hacer, aun sin la decisión del Congreso.
Pudiera permitir en otros sectores de la economía todo lo que ha autorizado en el ámbito de las telecomunicaciones con evidentes objetivos de influencia política en Cuba.
Ha sido significativa su decisión de sostener un debate con el Congreso con el objetivo de la eliminación del bloqueo.
Los voceros del gobierno norteamericano han sido claros en precisar que cambian ahora los métodos, pero no los objetivos de la política, e insisten en actos de injerencia en nuestros asuntos internos que no vamos a aceptar. Las contrapartes estadounidenses no deberían proponerse relacionarse con la sociedad cubana como si en Cuba no hubiera un gobierno soberano (Aplausos).
Nadie podría soñar que la nueva política que se anuncia acepte la existencia de una Revolución socialista a 90 millas de la Florida.
Se quiere que en la Cumbre de las Américas de Panamá esté la llamada sociedad civil y eso es lo que Cuba ha compartido siempre. Protestamos por lo que ocurrió en la Conferencia de la Organización Mundial de Comercio en Seattle, en las Cumbres de las Américas de Miami y Quebec, en la Cumbre de Cambio Climático de Copenhague, o cuando se reúne el G-7 o el Fondo Monetario Internacional, donde se le situó detrás de cercas de acero, bajo una brutal represión policial, confinada a decenas de kilómetros de los eventos.
Claro que la sociedad civil cubana asistirá y yo espero que no haya restricciones para las organizaciones no gubernamentales de nuestro país que obviamente no tienen ni les interesa tener ningún estatus en la OEA pero sí cuentan con el reconocimiento de la ONU.
Espero poder ver en Panamá a los movimientos populares y las Organizaciones No Gubernamentales que abogan por el desarme nuclear, ambientalistas, contra el neoliberalismo, los Occupy Wall Street y los Indignados de esta región, los estudiantes universitarios y secundarios, los campesinos, los sindicatos, las comunidades originarias, las organizaciones que se oponen a la contaminación de los esquistos, las defensoras de los derechos de los inmigrantes, las que denuncian la tortura, las ejecuciones extrajudiciales, la brutalidad policial, las prácticas racistas, las que reclaman para las mujeres salario igual por trabajo igual, las que exigen reparación por los daños a las compañías trasnacionales.
Sin embargo, los anuncios realizados el 17 de diciembre han concitado reconocimiento mundial y el presidente Obama ha recibido por ello muy amplio apoyo en su país.
Algunas fuerzas en Estados Unidos tratarán de abortar este proceso que comienza. Son los mismos enemigos de una relación justa de Estados Unidos con América Latina y el Caribe, son los que entorpecen las relaciones bilaterales de muchos países de nuestra región con esa nación. Son los que siempre chantajean y presionan.
Sabemos que el cese del bloqueo será un camino largo y difícil que requerirá del apoyo, la movilización y la acción resuelta de todas las personas de buena voluntad en Estados Unidos y en el mundo; de la aprobación por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en su próxima sesión, de la resolución que reclama ponerle fin y, muy en particular, de la acción concertada de Nuestra América.
Estimadas Jefas y Jefes de Estado y Gobierno:
Estimados amigos:
Felicitamos a Costa Rica, al Presidente Solís y a su gobierno por la labor desarrollada al frente de la CELAC. Damos la bienvenida y prestaremos pleno apoyo al Ecuador y al Presidente Correa que presidirá la Comunidad en el 2015.
Muchas gracias (Aplausos).

jueves, 18 de diciembre de 2014

¡Volvieron!




Tengo la alegría de los vecinos de Calle Siete anudando mi garganta, los ojos han dejado caer una lágrima y mis dedos se resisten a describir toda la carga de sentimientos encontrados que amerita la felicidad de la familia cubana.

Yo no lo podía creer, y como yo muchísimas personas; pero,lo cierto es que, este 17 de diciembre será recordado por el mundo como día histórico, porque marca un antes y un después del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos.

Hoy, quise ir al mediodía en la casa para estar tranquila y atenta, no solo a la comparecencia del  Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, el General de Ejército Raúl Castro Ruz, sino a los comentarios de los habitantes de Bayamo, empero, la felicidad que nos devolvió en esta jornada nos embriagaba a todos y había besos, abrazos, aplausos, lágrimas y risas espontáneas.
¿Quién hubiera creído en esta hermosa jornada de libertad puesta al alcance de su suerte, de mis ojos, y lejos de una ausencia que ya no les pertenece?
Sus palabras vigorosas, sustancialmente veraces y con temas de interés  conmovieron a las todos, mientras aseguraba que Ramón Labañino, Gerardo Hernández y Antonio Guerrero, tres de los Cinco Héroes, luchadores contra el terrorismo e injustamente prisioneros en cárceles norteamericanas, durante 16 años, ya están con sus familias.
La repercución mundial ha sido inmensa y tantísimos los mensajes de solidaridad y alegría por esta nueva realidad. 
Fidel dijo ¡Volverán! y Raúl aseguró ¡Volvieron!