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viernes, 20 de julio de 2018

Aliñao de Bayamo



Cuando le di a conocer a mi madre que estaba embarazada se alegró no solo por la noticia de que sería abuela nuevamente, sino porque la familia conservaba la vasija de cristal y yo le regalaba otro motivo de felicidad en el hogar: comenzar los preparativos para celebrar la vida, de acuerdo con la idiosincrasia de la suroriental provincia de Granma.
Junto a la canastilla para el recién nacido, y la curiosidad para comparar su parecido con los progenitores y, desde luego, las felicitaciones, en este territorio de Cuba se brinda aliñao. Como la tradición resulta tan  fuerte en Bayamo, es común que los vecinos y amistades cooperen, sí, porque un garrafón con la bebida no se confecciona de ahora para ahorita ni siempre están a la mano las frutas requeridas.
Las raíces de su aparición se pierden en el tiempo y dicen que también se consume en Islas Canarias y la receta original puede haber sufrido cambios, por eso de que ha ido transmitiéndose de generación a generación; pero su esencia está sobre la base del aguardiente de caña y algo muy significativo no hay un buen aliñao sin almíbar de hojas de higo.
Las frutas pueden ser variadas como la ciruela, uva, pasas, manzana, piña, higo, cereza, grosella, mi madre acostumbra a hacerle un dulce al que le añade canela y lo vierte en el garrafón con el ron en la medida en que van apareciendo las frutas y se va probando hasta que se encuentre el punto exacto de la bebida.
Hace poco probé el Ángel Junior, el hijo de Xiomara y Yasmani, vecinos de Calle Siete; y agradezco la iniciativa del cantautor de Candil de nieve y de Cabalgando con Fidel: Raúl Torres, de celebrar en Julia, una comunidad de la periferia de Bayamo, -donde nació en 1996- la Fiesta del Aliñao, con la cual favorece el fomento de los valores identitarios y contribuye, igualmente, con la reanimación cultural de la localidad. 






viernes, 27 de abril de 2018

Otro año de vida y amor

Existe un tiempo para todo, incluso para escribir, cuando se cree que faltan las palabras. Entonces, en asombroso ejercicio de asociaciones los recuerdos  suben a la conciencia por cuenta propia y comienzo a preguntarme dónde empezaron mis sueños ahora que estoy a punto de agradecerle al universo el regalo de otro año de vida.
Por sorpresa, la infancia desfila a toda prisa en tanto reconstruye el llanto por ir a la escuela antes de cumplir los cinco años de edad o las tardes cuando mi hermana Ana y yo, debajo de la mata de almendras del patio de la casa familiar, que era de madera, reinventábamos historias y personajes, y descubríamos  el arco iris o identificábamos y clasificábamos las incontables figuras que forman  las nubes.
Cada detalle remite a otro y a otro: la felicidad por estudiar en la secundaria básica en el campo Batalla de Mal Tiempo (Veguita 3), una de las grandes ideas de Fidel, en el granmense municipio de Yara, las recompensas y fricciones de la amistad, los primeros amores, la lectura, los temores y alegrías, la música de Juan Formell y Los Van Van, las canciones de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés,  Roberto Carlos, el deporte, la Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba, el trabajo... hasta la llegada de mi mayor tesoro: Daniel.
Quizás nada  parezca tan real como el día en que, mientras mi hijo se entretenía siguiendo el revoloteo de una mariposa, se sorprendió contándome que la mami de su compañero de primer grado, de la escuela primaria Nguyen Van Troi, en Bayamo, capital de la suroriental provincia de Granma, tenía 27 años, una edad que a él le parecía muy lejana.
Sin llegar a hacer catarsis ni a liberar los fantasmas familiares y sociales de una época en la que me ha tocado vivir, ahora todo se simplifica en hacer las compras, cocinar, fregar, limpiar, lavar, bañar a mi madre, estar atenta a sus medicamentos y también a los de mi padre, jugar con Lia, la nieta más pequeña de mi hermana Ana, visitar a mi tía Ana Ibis y seguir la cotidianidad con sus obligaciones y rutinas; pero las asumo con una fuerza superior y, sobre todo, con humildad y amor.
Calle Siete es mi refugio, mi protección; en ese rincón de la geografía de Cuba comenzó a volar mi fantasía.

miércoles, 25 de abril de 2018

Un mundo mejor es posible

          No hay camino para  la paz, la paz es el camino.
                           M.Gandhi

¡Qué vergüenza! Las guerras existen desde que existe el hombre, eso no cambia ni cambiará aunque creamos, en la hermosa convicción de que un mundo mejor es posible, como dijo Fidel Castro Ruz, el 26 de mayo del 2003, en Buenos Aires,  Argentina, ante una multitud de más de 40 mil personas congregadas frente a la Facultad de Derecho.
Las fronteras cambian, algunas banderas pueden cambiar e igualmente algunos idiomas, pero no entiendo que los capitalistas, que se han fortalecido con sus políticas de alianzas globalizadas continúen una y otra vez preparando nuevas guerras de conquistas para despojar de los recursos naturales a los menos favorecidos y más débiles.
Ahí están las recientes intervenciones imperialistas en Libia y Siria, la masacre contra Yemen,  la injerencia en los asuntos internos de países como Venezuela, la tensión en la península coreana, la decisión de los Estados Unidos de reconocer a Jerusalén como la capital de Israel, el arresto de Lula, la obstinación de Donald Trump de aumentar las presiones contra el acuerdo  nuclear con  Irán …
Las guerras, me duelen las guerras; empero hay algo que siempre permanece y es el fuego de libertad que arde en el corazón de los pueblos.
Calle Siete cree en la humildad de esos pueblos, en la capacidad humana para soñar, para alcanzar la paz, para crear un mundo mejor y no desistir ante las amenazas ni ante las agresiones  imperiales. Creo, también, en las nuevas historias que pueden escribir cada mañana.


viernes, 29 de septiembre de 2017

Todos los brazos en la recuperación

La  Unión de Periodistas de Cuba (Upec), en Granma, materializa el llamamiento del General de Ejército Raúl Castro Ruz, en que nos insta a enfrentar las labores de recuperación de las huellas devastadoras del huracán Irma, con el ejemplo imperecedero del Comandante en Jefe Fidel, nuestro Líder histórico.
La convocatoria,además de las acciones cotidianas para apoyar a otros territorios, este jueves tuvo su cita en uno de los cinco polos productivos de la provincia: Cautillo-Bejuquero, en el municipio de Bayamo, donde labora el contingente Carlos Manuel de Céspedes.
Allí, por supuesto, no podían faltar los profesionales de la CNCTv, la emisora Radio Bayamo y La Demajagua, conscientes de la multiplicada responsabilidad en esta hora de esfuerzos, en la que todos los brazos solidarios resultan poco.
Calle Siete también  acudió a la limpia de plátanos.
















 

martes, 13 de diciembre de 2016

Bayamo llora de pie



He leído y releído esta crónica del colega Martín Corona Jerez y siempre me estremece, ahora  Calle Siete somete a juicio público esta clase de historia que me hubiera gustado escribir.
A las 8:00 de la noche del 2 de diciembre de 2016 llega el cortejo fúnebre con las cenizas del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, al centro histórico de esta ciudad, la más cubana de Cuba.
No se ven estrellas en el cielo, es suave la brisa y levemente mueve a miles de banderas cubanas de todos los tamaños.
Recibe a la caravana una multitud triste y enardecida, en la capital de Granma, exactamente 60 años después del desembarco de los expedicionarios, liderados por Fidel, del yate que da nombre al territorio.
Entra a uno de los rincones más cálidos del corazón de la Patria, por el espacio que une a las plazas del Himno Nacional y de la Revolución.
Le da la vuelta a esta última, y miles de hombres, mujeres, jóvenes y niños cantan el Himno, agitan banderas, levantan pancartas, saludan marcialmente, dejan correr lágrimas, hacen fotos, dan vivas al héroe y gritan ¡Yo soy Fidel!
Dar la vuelta significa apreciar la plaza que los mambises denominaron de la Revolución, cuatro palmas, largos bancos de granito, un busto de Perucho Figueredo, y una estatua de Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria.
El cortejo pasa cerca, muy cerca, de los espacios donde nacieron Céspedes, Figueredo, Francisco Vicente Aguilera, Donato Mármol, Manuel Muñoz y otros fundadores de la dignidad cubana.
Cerca, muy cerca, de donde el pueblo estrenó el Himno Nacional, un dominicano firmó el acta primera de triunfo para las armas cubanas, Céspedes decretó la abolición de la esclavitud, y centenares de patriotas quemaron sus casas, para seguir la guerra en bosques y montañas.
Cruza ante el balcón desde el cual Fidel habló a los bayameses, el 2 de enero de 1959, cuando encabezaba la Caravana de la Libertad.
Bajo ese balcón, la legendaria Banda municipal de Conciertos de Bayamo interpreta el Himno Nacional, como hicieron los fundadores de la agrupación en 1868, cuando acompañaban a Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria.
También ofrece la Marcha del 26 de Julio, como en 1959, al recibir -aquí­ a Fidel y La Caravana de la Libertad.
Continúa su marcha el cortejo y pasa frente a los sitios donde vieron la luz Juan Clemente Zenea, José Fornaris, José María Izaguirre y Manuel del Socorro Rodríguez, y por delante del Retablo de los Héroes, representativo de la generación de 1868.
Se detiene, para esperar al nuevo día, en el Parque-museo Ñico López, que ocupa el área del cuartel Carlos Manuel de Céspedes, atacado el 26 de julio de 1953, simultáneamente con el Moncada, de Santiago de Cuba.
A Bayamo, ha llegado por la Carretera Central y andado tramos de las calles Perucho Figueredo, Juan Clemente Zenea, Francisco Vicente Aguilera, José Joaquín Palma, Libertad, Canducha Figueredo, Calixto García, Francisco Maceo Osorio, José Martí, Augusto Márquez y Abighaíl González.
Llora un pueblo, se estremece una nación, canta lento el corazón de Cuba y veo en el cielo, porque no caben en la tierra, gigantografías que acompañarán al Comandante en la eternidad:
¡Fidel, Cuba te llora!
¡Fidel, Granma te ama!
¡Fidel, Bayamo te adora!
¡Fidel, Manzanillo te abraza!
¡Fidel, La Demajagua te alumbra!
¡Fidel, Dos Ríos te reza!
¡Fidel, Las Coloradas te arrulla!
¡Fidel, Cinco Palmas te besa!
¡Fidel, el Cauto te espera!
¡Fidel, La Plata es tu casa!
¡Fidel, la Sierra Maestra te canta!

martes, 6 de diciembre de 2016

Cabalgando con Fidel



Por estos días esta canción  del bayamés Raúl Torres, que resume el sentimiento que nos sobrecoge aún por la muerte de Fidel,  se escucha en toda Cuba.
La foto fue tomada en la vigilia realizada en la Plaza de la Patria, en la capital de la provincia de Granma, el día 2.
Calle Siete aquí te la deja.



Letra: Raúl Torres
Cantantes: Eduardo Sosa, Luna Manzanares y Annie Garcés.





Dicen que en la Plaza en estos días
se les ha visto cabalgar a Camilo y a Martí
y delante de la caravana, lentamente sin jinete,
un caballo para ti.

Vuelven las heridas que no sanan
de los hombres y mujeres
que no te dejaremos ir.

Hoy el corazón nos late afuera
y tu pueblo aunque le duela
no te quiere despedir

Hombre, los agradecidos te acompañan
cómo anhelaremos tus hazañas
ni la muerte cree que se apoderó de ti.
Hombre, aprendimos a saberte eterno
así como Olofi, Jesucristo

No hay un solo altar sin una luz por ti.
Hoy no quiero decirte Comandante,
ni barbudo, ni gigante
todo lo que sé de ti.

Hoy quiero gritarte, Padre mío,
no te sueltes de mi mano,
aún no sé andar bien sin ti.

Dicen que en la Plaza esta mañana
Ya no caben más corceles llegando
de otro confín.

Una multitud desesperada
de héroes de espaldas aladas
que se han dado cita aquí
y delante de la caravana
lentamente sin jinete
un caballo para ti.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Fidel vuelve a Bayamo



Ahora mismo hay sol bueno, después de que la lluvia  quiso ajustar con su expresión en esta tierra el lamento de otoño desolado  este  25 de noviembre. Aquella noche creí que me había quedado dormida o que era un personaje de ciencia ficción, hasta que la connotación de la noticia me llevaba a respirar la cruel realidad y la tristeza abrió sus brazos.
El impacto resultó tan desgarrador me introdujo como en un espacio en el que  el dolor, la angustia y  la impotencia estuvieran prohibidos. Todavía levito ahí.
No soy la única. Siempre pensé que Fidel era eterno, ahora que está insoportablemente ausente lo reencuentro en cada obra de amor de la provincia de Granma, en los proyectos que creó, en la esperanza de los pueblos, de las personas humildes que no tienen nada que perder y esperan, al menos, una mirada de sus gobernantes; en cada esquina de mi ciudad natal, en la historia, desde la altura de sus 90 años...
Después de recorrer los cientos de kilómetros que nos separan de La Habana, hoy, por la ruta de la Caravana de la Libertad, en horas de la tarde-noche vuelve a Bayamo en una urna de cristal que resguardan sus cenizas, cobijadas con fibras de cedro y la Bandera de la estrella solitaria.
Vuelve a esta tierra granmense a los 60 años de haber desembarcado - 82 hombres- por Los Cayuelos, a dos kilómetros de playa Las Coloradas, en el municipio de Niquero en aquel barco de sueños y esperanzas: el yate Granma
Anda en un viaje hacia el futuro,  que lo llevará por la primera Plaza de la Revolución de la Isla, pasará por la Casa natal de Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria, y de ahí en el Parque-museo Ñico López, antiguo cuartel de la Guardia Rural, atacado por la Generación del Centenario en 1953. Al amanecer seguirá rumbo hacia  el cementerio Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba.
Quién no conoce que es un hombre magnífico, de una exquisita sensibilidad, romántico y puede, quién, en estos nueve días de duelo nacional no se ha tragado el sonido de su llanto. Quizá alguien no llore, no lo comente ni lo demuestre; yo sé que a Cuba le duele, lo siente, le importa. También a mis, vecinos de Calle Siete.