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miércoles, 24 de abril de 2019

Lia y Lucifer



Había una vez, no hace mucho tiempo, una niña llamada Lia, a la que  le gustaban mucho los  domingos, porque casi siempre se pasaba el día con su abuelita Mary, su papá, Melissa, Keily  y muchos amigos más allá en la Calle 9, por el reparto  El Valle, en el municipio de Bayamo.

Pero un domingo,  cuando la llevaron para su casa, había estado lloviendo toda la tarde, parecía que el mundo se iba a acabar por los remolinos que hacía el viento, las calles se inundaron, el ruido de los mangos al caer al techo de zinc de la casa de Tony, el vecino de al lado, resultaba pavoroso y no faltó quien hablara de malos presagios.

Luego, -después de una jornada agotadora de juegos  con los niños y su mascota-, como a las ocho de la noche, cuando el cielo se despejó, las nubes permitieron ver la luna, las estrellas… y llegó la hora de volver a  Calle Siete.
... Pero una idea retozaba en la mente de la pequeña y daba vueltas y más vueltas, hasta que no pudo más  y le comentó a la tía: Mimi, abuelita Mary no quiere que lleve a Lucifer -su cachorrito peludo- a su casa.

Primero, hubo silencio entre las dos, más tarde, con voz pausada la tía le preguntó ¿y qué piensas hacer? Entonces miró para todos lados como buscando la mejor respuesta  y con desenfado contestó: Pues no lo llevo.

domingo, 30 de diciembre de 2018

El vuelo de mi mariposa



Lianet Medina Rondón acaba de cumplir tres años de edad y ha despuntado como una criatura que reinventa historias. Eso lo ha saboreado Calle Siete, una de las vías de Bayamo, capital de la provincia de Granma, como lo mejor del mundo. A veces, uno puede ver su felicidad cuando transgrede las normas de la disciplina y retoza con los colores que gravitan en sus pupilas.
Esta niña puede acelerar los latidos del corazón de cualquiera y conmoverlo, así es. Ella entiende lo que somos,  lo que sentimos y suele comunicarse excelentemente si la persona con la que se encuentra está segura de sí misma.
Cuando me mira, siento que sus ojos están llenos de ternura, y resulta fácil dibujar su sonrisa, yo la dibujo en mis pensamientos como un manantial de agua fresca que llega directo al mar; los dos fluyen mientras los reconozco, los distingo, sobre todo al verlos; pero cuesta trabajo describirlos.
Vuela alto Lia, mi mariposa, y estoy segura de que cualquier adulto se estremece igual por el más pequeño de su casa, dentro o fuera de Cuba.



viernes, 28 de diciembre de 2018

Poses de Lia



Sé que los niños juegan como viven y jugando aprenden a vivir porque observan, tocan, huelen, saborean, exploran, sienten, descubren … se instruyen; mientras nos enseñan con sus acciones y emociones.
Lo experimento con Lianet Medina Rondón,  una niña muy sensible, amante de los animales y las flores, que habita en Calle Siete, en Bayamo, municipio capital de la provincia de Granma, y todos miran cuando la ven pasar, porque, entre otras cosas, exige que se le trate con delicadeza.
Aquí les dejo algunas de las  poses de Lia, la niña de Cuba que sabe lo que quiere, lo expresa y siente su crecimiento. ¡Cuidado con sus sueños!













jueves, 19 de julio de 2018

Lia, un hada de Bayamo

Los cuentos de hadas existen  desde que no había aparecido el tiempo, la enfermedad, el frío ni el dolor. Yo conozco a uno de esos diminutos seres con alas de mariposa que ha hechizado a la familia, se llama Lianet Medina Rondón, tiene dos años y siete meses y vive en Calle Siete, un lugar especialísimo de Bayamo, el municipio capital  de la provincia de Granma, ubicada  en el sur oriente de Cuba.
Un simple aleteo suyo alegra nuestros corazones; empero, su mayor  don consiste en encantar a todos con su lenguaje, más de las 50 palabras que le corresponden por su edad provocan las incontables miradas de reojo entre los mayores y la sonrisa que suele aparecer cuando hay un duendecillo de esa naturaleza en la casa.
Su color favorito es el amarillo, sabe cuál es el momento ideal para quitarle la contraseña al celular de Lisandra, su mami especialista en Medicina General Integral, que presta servicios de salud en Brasil; que el 14 de diciembre es su cumpleaños, que los juguetes están ahí para compartirlos con los demás niños, ama a Copito y a Chocolate, dos perros con los que se relaciona,  y alimenta no solo a los pollos sino, también, a otros animales, como los  del Parque Granma,  el que visita con sus abuelos maternos: Ana Luisa Blanco y Humberto Rondón.
Lia exige que la miren cuando habla, es muy creativa mientras juega, conoce los colores, cuenta, compara y da muestras de una fértil imaginación que vuela hasta las nubes. Sé que siempre será atendida, querida,  escuchada… porque no hay nada mejor para el desarrollo e, incluso, para el futuro de los pequeños que dedicarles tiempo de calidad y amor.

viernes, 27 de abril de 2018

Otro año de vida y amor

Existe un tiempo para todo, incluso para escribir, cuando se cree que faltan las palabras. Entonces, en asombroso ejercicio de asociaciones los recuerdos  suben a la conciencia por cuenta propia y comienzo a preguntarme dónde empezaron mis sueños ahora que estoy a punto de agradecerle al universo el regalo de otro año de vida.
Por sorpresa, la infancia desfila a toda prisa en tanto reconstruye el llanto por ir a la escuela antes de cumplir los cinco años de edad o las tardes cuando mi hermana Ana y yo, debajo de la mata de almendras del patio de la casa familiar, que era de madera, reinventábamos historias y personajes, y descubríamos  el arco iris o identificábamos y clasificábamos las incontables figuras que forman  las nubes.
Cada detalle remite a otro y a otro: la felicidad por estudiar en la secundaria básica en el campo Batalla de Mal Tiempo (Veguita 3), una de las grandes ideas de Fidel, en el granmense municipio de Yara, las recompensas y fricciones de la amistad, los primeros amores, la lectura, los temores y alegrías, la música de Juan Formell y Los Van Van, las canciones de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés,  Roberto Carlos, el deporte, la Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba, el trabajo... hasta la llegada de mi mayor tesoro: Daniel.
Quizás nada  parezca tan real como el día en que, mientras mi hijo se entretenía siguiendo el revoloteo de una mariposa, se sorprendió contándome que la mami de su compañero de primer grado, de la escuela primaria Nguyen Van Troi, en Bayamo, capital de la suroriental provincia de Granma, tenía 27 años, una edad que a él le parecía muy lejana.
Sin llegar a hacer catarsis ni a liberar los fantasmas familiares y sociales de una época en la que me ha tocado vivir, ahora todo se simplifica en hacer las compras, cocinar, fregar, limpiar, lavar, bañar a mi madre, estar atenta a sus medicamentos y también a los de mi padre, jugar con Lia, la nieta más pequeña de mi hermana Ana, visitar a mi tía Ana Ibis y seguir la cotidianidad con sus obligaciones y rutinas; pero las asumo con una fuerza superior y, sobre todo, con humildad y amor.
Calle Siete es mi refugio, mi protección; en ese rincón de la geografía de Cuba comenzó a volar mi fantasía.

viernes, 28 de julio de 2017

Carnaval infantil Bayamo 2017

¡Ay, se va julio!, 31 días que les han a los pequeños bayameses, porque los niños son la esperanza del mundo, al decir de José Martí, el más universal de los cubanos, acontecimientos de trascendencia histórico-culturales y sociales con los cuales pensar, ver, valorar y sentir.
El receso escolar dio paso a las vacaciones que llegan siempre con el verano, y como la ciudad tiene mucha historia que contar, rememoró la madrugada del 26  el asalto al otrora cuartel Carlos Manuel de Céspedes, actual Parque-museo Ñico López ... y hoy comparte y multiplica los colores más brillantes, el aire más suave y sus mejores sonidos con la risa y la alegría de los que saben querer.
Para que disfruten y sean felices, durante viernes y sábado, las dos jornadas de jolgorio infantil iniciaron con la gala Vamos al carnaval, bajo la égida de Juan González Fiffe, director del grupo de teatro callejero Andante. Así que son días para representar a los personajes preferidos de los cuentos y soñar, cantar, jugar...
En las áreas previstas, incluida la Avenida que lleva el nombre del    patriota   Francisco Vicente Aguilera hay desfiles de carrozas y comparsas, payasos, variadas golosinas y confituras, cerdo asado y además de contar con la presencia de Circuba  2017, no puede faltar el paseo en coches tirados por caballos.
Si los niños en Bayamo, capital de la provincia de Granma están felices con las actividades preparadas y se sienten amados, Calle Siete también, porque está consciente de que lo que se ama en la infancia permanece para siempre en el corazón.