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martes, 6 de diciembre de 2016

Cabalgando con Fidel



Por estos días esta canción  del bayamés Raúl Torres, que resume el sentimiento que nos sobrecoge aún por la muerte de Fidel,  se escucha en toda Cuba.
La foto fue tomada en la vigilia realizada en la Plaza de la Patria, en la capital de la provincia de Granma, el día 2.
Calle Siete aquí te la deja.



Letra: Raúl Torres
Cantantes: Eduardo Sosa, Luna Manzanares y Annie Garcés.





Dicen que en la Plaza en estos días
se les ha visto cabalgar a Camilo y a Martí
y delante de la caravana, lentamente sin jinete,
un caballo para ti.

Vuelven las heridas que no sanan
de los hombres y mujeres
que no te dejaremos ir.

Hoy el corazón nos late afuera
y tu pueblo aunque le duela
no te quiere despedir

Hombre, los agradecidos te acompañan
cómo anhelaremos tus hazañas
ni la muerte cree que se apoderó de ti.
Hombre, aprendimos a saberte eterno
así como Olofi, Jesucristo

No hay un solo altar sin una luz por ti.
Hoy no quiero decirte Comandante,
ni barbudo, ni gigante
todo lo que sé de ti.

Hoy quiero gritarte, Padre mío,
no te sueltes de mi mano,
aún no sé andar bien sin ti.

Dicen que en la Plaza esta mañana
Ya no caben más corceles llegando
de otro confín.

Una multitud desesperada
de héroes de espaldas aladas
que se han dado cita aquí
y delante de la caravana
lentamente sin jinete
un caballo para ti.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Raúl

Desde que los primeros rayos del sol sorprendieron mis sueños, este 17 de mayo, y mis ojos se negaban a desperezarse, ya estaba yo meditando sobre la necesidad  de pensar desde estas líneas de Calle Siete en Raúl Maillo.
Sí, porque Raúl, padrino de Ana, una de mis hermanas, compadre de mis papis y vecino de los buenos, además de excelente persona, pertenecía a una de esas familias a las que les fueron intervenidas las tierras, cuando el 80 por ciento de los mejores suelos eran propiedad de compañías norteamericanas. Y lo entendió.
Con la Primera Ley de Reforma Agraria, firmada por Fidel el 17 de mayo de 1959 en la Comandancia del Ejército Rebelde en La Plata, Sierra Maestra, se cumplió una de las medidas fundamentales del Programa del Moncada contenidas en el alegato La Historia me Absolverá, que tenía como propósito entregarles las tierras a los campesinos.
Hoy, es conveniente volver a la historia para no olvidar que los grandes latifundios se convirtieron en granjas del pueblo y se inició un camino de independencia económica que aún  busca el perfeccionamiento  y el bienestar para todos. 
Esto, también, se lo debemos a Raúl. Y porque en esta fecha no solo se conmemora la revolucionaria ley, sino, asimismo, la constitución de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños preciso recordar a ese campesino bayamés que trabajó la tierra hasta su último aliento y la amó con la misma ternura que a su esposa Adis Fonseca y a sus hijos.

domingo, 20 de junio de 2010

Papá



Quisiera que mis dedos describieran lo que mis labios no alcanzan a expresar en este Día de los padres en Cuba. ¿Cómo definir en un concepto el modo silencioso con que este hombre señala mi camino mientras hace su vida y la mía con optimismo y confianza?
Mi padre, Orlando Blanco, tiene los ojos buenos, la sabiduría de una juventud precaria y la paciencia de quien sabe alimentar a los suyos: cuatro, genéticamente hablando, y tres que le llegaron por el amor a la diosa con quien comparte dolores, alegrías, fracasos, y no juzga sus errores.
A Calle Siete no le alcanza la mirada para otear los sentimientos que este obrero, albañil de oficio y jubilado desde hace 17 años, trasmite en el hogar bayamés que levantó bloque a bloque con manos de humildad, dignidad y abnegación.
¿Te he dicho alguna vez que te amo? Papá, estoy contigo, y si en algún momento te da miedo mirar hacia delante, mira a la izquierda o a la derecha, y allí estaré, a tu lado.