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miércoles, 23 de enero de 2019

Si yo fuera Lia

Si yo fuera Lia, tampoco quisiera ir al Hospital docente clínico quirúrgico Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo, en la suroriental provincia cubana de Granma, ni al consultorio del Médico de la familia, no obstante su misión de brindar atención médica especializada... le he comentado que, cuando esté obligada a visitar al doctor  lo piense de esta forma:
Hay unas pequeñas cosas feas llamadas microbios que de alguna manera  consiguen entrar en nuestro cuerpo, aun cuando no debe tener miedo porque esos profesionales, como su mami Lisandra, conocen de unas medicinas para sacarlos y saldrán corriendo, pero, para dárselas, necesitan saber qué tipos de microbios son; si no, puede suceder dos hechos de modo diferentes.
Si son las correctas esos bichitos se asustarían, si, por el contrario, resultan incorrectas dirían "no dolió, no dolió" y entonces seguiría enfermándose. ¿Vale la pena estar cansada y sentirse mal todo el tiempo? Así no dan deseos de divertirse ni de ver esos lindos muñequitos que ponen en la televisión de Cuba.
Calle Siete espera que Lia tome sus medicamentos y se lo enseñe a su muñeca Lili.
 

miércoles, 11 de febrero de 2015

Nació Rosa Elena

No hay esplendor semejante a la sonrisa de un niño. Lo viví cuando visité a una amiga de la infancia y que se ha convertido en abuela: Elena Maillo Fonseca. Mi nieta es la más bella del mundo, aseguró y la justifiqué recordando que no hay obra mayor que la que nos ayuda a vivir, o nos consuela, o nos vuelve más fuertes y mejores.
Y es que  Rosa Elena Morejón, la bebita de Quiqui y Maricely está acabadita de salir del Hospital provincial Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo, institución de salud donde nació el pasado día 8, y la más clara expresión de la atención  que se les presta a la madre y a la criatura para evitar riesgos y complicaciones.
En el 2014, Cuba mejoró la tasa de mortalidad materna con respecto al 2013, alcanzó una tasa de mortalidad infantil de 4,2 por cada mil nacidos vivos, y se mantuvo  entre los países que ofrecen más garantía de vida a los niños durante el primer año.
A la familia le corresponde ahora hacer vibrar el corazón de la pequeña al ritmo de estos tiempos y  echar a volar la imaginación que apenas despierta con  algo de fantasía; pero, sobre todo, espero que les resulte indispensable darle la capacidad de soñar. Probablemente, dicen en Calle Siete,  es que sientan la necesidad de hacerla sonreír.