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lunes, 30 de enero de 2017

Lia es feliz en Bayamo









Lianet, la hija de Lisandra Rondón y Carlos Medina, devuelve mi mirada sustancialmente nutrida con los temas de la cotidianidad, su tamaño, el de la niña que acaba de cumplir su primer año de vida se ha convertido en una poderosísima razón que me lleva  hasta  la tasa de mortalidad infantil de la suroriental provincia cubana de Granma.
Pudiera parecer increíble a muchos, pero la madre de esta pequeña del municipio de Bayamo tuvo complicaciones en el parto y de la forma un tanto dramática nació por cesárea, pero aquí está creciendo llena de salud y alegría.
Su familia está consciente de que este resultado es consecuencia del enfoque del programa de mortalidad infantil hacia la reducción al mínimo de las afecciones perinatales asociadas a la prematuridad, la causa de las muertes neonatales reportadas en el territorio en el 2015.
En el 2016, Granma obtuvo una tasa mortalidad infantil de 3,5  por cada mil nacidos, la segunda más baja de su historia, por el programa que se realiza  de atención a la madre y el niño desde el mismo momento de la captación del embarazo. 
Ahora mismo observo a Lia, sus travesuras, sus juegos, las palabras que va incorporando a su vocabulario, su felicidad  y siento el agradecimiento de Calle Siete por la recuperación de la calidad de los servicios y  la exigencia de una atención médica superior. 
Díganme si no es un importante indicador de que Cuba goza de buena salud.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Nació Rosa Elena

No hay esplendor semejante a la sonrisa de un niño. Lo viví cuando visité a una amiga de la infancia y que se ha convertido en abuela: Elena Maillo Fonseca. Mi nieta es la más bella del mundo, aseguró y la justifiqué recordando que no hay obra mayor que la que nos ayuda a vivir, o nos consuela, o nos vuelve más fuertes y mejores.
Y es que  Rosa Elena Morejón, la bebita de Quiqui y Maricely está acabadita de salir del Hospital provincial Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo, institución de salud donde nació el pasado día 8, y la más clara expresión de la atención  que se les presta a la madre y a la criatura para evitar riesgos y complicaciones.
En el 2014, Cuba mejoró la tasa de mortalidad materna con respecto al 2013, alcanzó una tasa de mortalidad infantil de 4,2 por cada mil nacidos vivos, y se mantuvo  entre los países que ofrecen más garantía de vida a los niños durante el primer año.
A la familia le corresponde ahora hacer vibrar el corazón de la pequeña al ritmo de estos tiempos y  echar a volar la imaginación que apenas despierta con  algo de fantasía; pero, sobre todo, espero que les resulte indispensable darle la capacidad de soñar. Probablemente, dicen en Calle Siete,  es que sientan la necesidad de hacerla sonreír.


jueves, 8 de enero de 2015

Gema, otra niña de Cuba

Pensando en Gema Hernández Pérez, la niña que le nació a Cuba este 6 de enero, del vientre de Adriana, la joven Penélope  que no dejó de tejer la forma de sacar a su esposo Gerardo -junto a cuatro hermanos más- de las cárceles de Estados Unidos, donde lo mantuvieron injustamente  16 años, por  combatir al terrorismo, se me ocurre hablar de salud.
Gema, es un símbolo no solo del amor sino de la salud pública, el humanismo de esta tierra, y explica con su llegada el porqué de la baja tasa de mortalidad infantil. Pero no es el único indicador con buenos resultados en el sector, ahí está  el quehacer del médico y la enfermera de la familia, un programa con 30 años, con un enfoque preventivo digno, y que la comunidad agradece;  además de que se atiende a los enfermos.
Granma, se precia por una tasa de mortalidad infantil de 4,8 por cada mil nacidos vivos, y son muchas las acciones constructivas y obras inauguradas para fortalecer el progreso de la Ciencia Médica, enfatizando, sobre todo, en brindar un servicio eficiente y atención médica integral, en pro de la mejor calidad de vida para los pacientes.
En Bayamo, el día cinco nació Omar Alejandro, el hijo de Omar, el informático de La Demajagua, quien es testigo del seguimiento al embarazo de su esposa, desde la mismísima captación, aun cuando ahora continúan las consultas para el bebé y la mamá. 
Calle Siete está consciente, como el resto de los cubanos, de que la salud es derecho de todos.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Neymar en Bayamo

Por fin, Alina Maillo Fonseca ha vuelto a sonreír. Atrás quedó el estrés que le provocaba conocer, después de varios ultrasonidos y consultas médicas, que Alinita, su hija, ya contaba  con las 40 semanas de embarazo y su  feto no estaba en la posición correcta que le permitiera nacer como la mayoría de los bebés.
Ahora familiares y amistades están felices. Fue por operación cesárea, pero nació Neymar Adriano, un nombre grande para una criatura que apenas rebasa dos cuartas de estatura y aun cuando bajó de peso en el vientre de su mami está por encima de las seis libras.
Hasta Calle Siete respiró mejor, porque la salud pública cubana ha alcanzado los más altos niveles en atención a las mujeres durante el embarazo, parto y puerperio, con una cobertura completa y calificada mediante el programa del médico y la enfermera de la familia; en la atención primaria de salud, sobre todo se enfatiza  en la identificación y seguimiento al riesgo reproductivo y preconcepcional.
Cuba, que procura disminuir las muertes maternas por causas directas del embarazo, parto y puerperio ha trazado una estrategiapara mejorar la salud de la mujer y disminuir la morbilidad y la mortalidad materna. 
La muerte de niños en el país está por debajo de cinco por cada mil nacidos  vivos, indicador internacional que mide la salud de la población y especialmente de la mortalidad infantil.
Para felicidad de Adrián, su padre, de Alinita y de todos, aquí está Neymar, quien llegó el día 14,  ahora ¡a cuidarlo!



viernes, 1 de junio de 2012

Día internacional de la infancia

Cuando  Tonito dio su primer grito anunciando al mundo que había llegado una nueva vida, hace apenas dos meses, Rebeca, su mamá, no se detuvo a pensar en que la tasa de mortalidad infantil en Cuba  cerró el año 2011 por debajo de cinco por mil niños nacidos vivos, y todo porque ella siempre estuvo segura de que tal indicador  de salud no se debe a ese deseo instantáneo mientras pasa una estrella fugaz. No, tal desenfado de la joven es consecuencia de la  confianza en la atención diferenciada y sistemática a las gestantes.
Pero la preocupación de las autoridades cubanas no solo da seguimiento a la salud de la madre durante el embarazo,  sino que una vez que nace el niño existe la garantía  de su identidad legal.
Y yo no sé Rebeca, pero Calle Siete sí recuerda, tanto como yo, cuando a mi Daniel le tomaron muestra de sangre del talón y que diagnosticaría a tiempo cualquier enfermedad endocrino-metabólica o genética. Es una seguridad que no tiene precio, aunque se trata de una atención completamente gratuita.
Por eso Cuba toda celebra el Día internacional de la infancia convencida de que sus pequeños no dejarán de sonreír aun cuando nos falten recursos materiales causados por la crisis globalizada o por el bloqueo que Estados Unidos le impuso a este país desde hace ya 50 años. Los bayameses también se unieron  a la celebración Amandita, acaba de cumplir su primer añito y aplaude por la efeméride y los demás dejan ven su rostro más puro.
Ya lo dijo nuestro José Martí, el más universal de los cubanos: "Los niños son los que saben querer, los niños son la esperanza  del mundo". Y lo mejor de todo, ellos lo saben y son felices.