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viernes, 7 de abril de 2017

La Demajagua y los lectores de tabaquería

 Ahora que está de fiesta  la lectura con la Feria internacional del libro  2017, en la provincia de Granma, recurre a mi memoria la visita a la Empresa de acopio, beneficio y torcido de tabaco, ubicada en Bayamo, de una representación de trabajadores del periódico La Demajagua para intercambiar con lectores de tabaquería, mientras estos últimos recibían una acción de superación profesional.
Aun cuando es un oficio que comenzó a mediados del siglo XIX, con los hombres y estuvo proyectado como medio para aliviar las largas jornadas de quienes enfrascados en su labor artesanal de crear manualmente el tabaco, además de elevar su acervo, me percaté de que la mayoría de los participantes eran mujeres, escuché cómo organizan el tiempo, la lectura de temas y obras literarias tanto cubanas, como clásicas de la Literatura Universal, para  elevar el nivel cultural  del gremio.
El lector de tabaquería debe tener cualidades, como voz clara, pronunciación correcta, ser culto para imprimir la emoción requerida por los textos y poder  evacuar las dudas en discusiones sobre asuntos históricos, científicos, literarios o de otro tipo.
En el encuentro, el Máster en Ciencias Eugenio Pérez Almarales, director de la  editorial habló de la fundación de la publicación, los suplementos cultural Vértice y Montañas, dirigido a la serranía, cómo el sitio web lademajagua.cu multiplica sus contenidos en las páginas sociales Facebook y Twitter y la importancia y la voluntad, tanto de Pérez Almarales, como de Alfredo Cedeño Hernández, director del citado centro, de que los lectores de tabaquería integren las filas de corresponsales voluntarios, además del compromiso de un recorrido por las fábricas del territorio.
Calle Siete recuerda la hermosa relación entre el tabaco hecho a mano y la lectura  como parte de la espiritualidad en su proceso de creación en las marcas cubanas que adoptaron nombres de vitolas como Romeo y Julieta, de Shakespeare y El Conde de Montecristi, de Alejandro Dumas.



 






martes, 9 de febrero de 2010

Iliana

por ILIANA MARTÍN PÉREZ
Llega Cupido y una vez más alza su flecha para coronar a quienes en cualquier latitud han apostado por el amor. Ese sentimiento puro y frágil como una lágrima pero capaz de sostenernos a todos; no se puede medir con palabras sino por la predisposición a hacer el bien y multiplicarlo; con la esperanza de obtener como única recompensa un poco más de ternura.
Dedicado a los enamorados hemos señalado especialmente el 14 de Febrero, día de San Valentín, quien se conoce como patrón del amor por excelencia, y que enfrentándose a diversas adversidades defendió a toda costa el matrimonio.
Muchas son las leyendas del porqué de esta fecha, considerada como una de las celebraciones más populares, en la que miles de personas se comunican para mostrar el afecto y el cariño que sentimos por los seres más queridos a través de mensajes, llamadas telefónicas, visitas …
El amor todo lo puede y todo lo da como dijo el poeta; es magia que transforma el alma. Tiene el poder de doblegar al más duro de los corazones haciendo brotar bellas, profundas e inmensas pasiones.
Es poesía para la vida, fácil de recibir pues basta una intensa mirada, una sonrisa, un abrazo, un gesto amable o un beso apasionado y una entrega sin límites para saber que somos queridos, podemos ofrecerlo a cuanto nos rodea, (madre, hijo, esposo…) a la Patria.
Sus fronteras no tienen límites, al menos en nuestro universo donde ha sido vencedor de disímiles barreras, dígase diferencias de clases sociales, raciales, religiosas, étnicas, idiomas, recordemos siempre a Romeo y Julieta.
Entreguemos nuestras fuerzas a ese ser que nos anima, acompaña e inspira, es preciso entregarnos sin detenernos ni un segundo ni un instante.
El amor no espera, es presente y futuro, el eje central de nuestras acciones y aun de la vida, gratuito… amemos mientras nos quede aliento. Yo amaré mientras dure mi existencia.