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sábado, 28 de marzo de 2015

Hora del Planeta

Este sábado, países como Colombia, Chile, Perú, Francia, celebran la novena edición de la Hora del Planeta, liderada por el Fondo Mundial de la Naturaleza mediante determinadas acciones que movilizan a individuos, empresas, organismos y organizaciones para crear conciencia sobre la necesidad de cuidar nuestro hábitat.
Teniendo en cuenta que muchas personas en el mundo se inspiran de diferentes modos para controlar el cambio climático para evitar no solo los desastres ecológicos, sino también ambientales y sociales, quiero reconocer a periodistas de la suroriental provincia de Granma que obtuvieron premios en el concurso de Periodismo de opinión Dania Casalí Ramírez.
Estos profesionales de la palabra creen en que es posible aumentar los niveles de eficiencia, en el desarrollo sostenible porque se respeta al medio ambiente y escribir una nueva historia para las generaciones futuras.
En Bayamo, Marisela Presa Sagué, la presidenta del jurado, junto a los colegas Raciel Pérez Martínez, Lino Valerino Cámbar, Pedro Mora Estrada y Gloria Guerrero pereda destacó las obras y los autores participantes, pero yo quiero resaltar el reportaje de  Dilbert Reyes Rodríguez.
Me refiero Criar cocodrilos, ¿en lagunas económicas? atendiendo  al análisis pormenorizado, la exposición sobria y abarcadora, los valores técnicos y éticos, el manejo correcto de opiniones y la trascendencia socioeconómica del tema, además de la adopción de medidas para erradicar el problema.
En Calle Siete muchos quieren involucrarse con diferentes actividades para lograr un auténtico cambio en el mundo, reaccionar con una óptica diferente ante una iniciativa que comenzó en Australia y presupone un compromiso ante las consecuencias del cambio climático.
Así que esta noche, a las 8:30 p.m., hora de Cuba, yo formaré  parte de esos millones de personas que buscan generar conciencia frente a los fenómenos del cambio climático y a la Hora del Planeta de este día 28 de marzo voy a apagar las luces de mi casa durante 60 minutos.


jueves, 14 de agosto de 2014

Cumpleaños 88 de Fidel



Este miércoles, mientras Cuba toda festejaba el cumpleaños 88 de nuestro amado Fidel confirmé una vieja frase de mi abuela que mi madre se ha encargado de repetirme una y otra vez: Hay que aprender a darles a las personas el mismo valor e importancia que ellas nos dan.
Te cuento que tuve tremenda jornada  en el Hospital provincial Carlos Manuel de Céspedes. Mami, que  ha tenido dolor precordial por estos días  fue el motivo que me llevó hasta la institución de Salud, donde le indicaron electro, hemograma completo, placa y otros estudios. Sus riñones no andan bien, pero ya tienen tratamiento y sé que en breve funcionarán mejor.
Me emocionaba saber que quienes la atendían eran jóvenes galenos formados en un contexto histórico reflejo y consecuencia del esfuerzo, el pensamiento, las inquietudes, los desvelos y de los sueños del Máximo Líder cubano, mi Comandante en Jefe.
Por la efeméride, Bayamo develó una escultura del periodista y escritor de Colombia Gabriel García Márquez -Premio Nobel de Literatura y presidente de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano-, modelada en cera policromada a tamaño natural, por Leander Barrios, su hermano Rafael y su padre.
Los niños y jóvenes de Calle Siete danzaron y se divirtieron con  lo que preparó la Dirección de Cultura en el municipio para festejar el 13 de agosto.
Feliz cumpleaños, Fidel!



martes, 25 de marzo de 2014

¿Música para qué?

Checo es hijo de Alci Acosta, uno de los más conocidos intérpretes del bolero en Colombia. Lo corroboré cuando Alejandro y Daniel se disputaban el conocimiento sobre la vida de  estos dos grandes músicos. En Bayamo y en Cuba se les respeta y se les quiere.
Mi hijo ha caído en la tentación. Los duendes  que deambulan por las noches  llegan con la brisa. Y yo me acabo de dar cuenta que me he quedado un poco atrás y estoy desaprovechando una de las tantas formas de estar más cerca de su edad y de su gusto  por  el arte de combinar coherente, sensible y lógicamente los sonidos y  los silencios en el tiempo: su amor por la música. 
¿Quién sabe si a través de esta manifestación artística pudiera decodificar los mensajes de mi amor por él y comprenderlo sin palabras; aunque con ritmo y armonía? Por algo existe esa empatía natural entre la música y la palabra.
Sí, porque a veces -muchas veces- no nos ponemos de acuerdo en lo que vamos a escuchar  ni en los intérpretes ni en los decibeles que pueden soportar nuestros oídos; sin contar que, a parte de su función estética, es uno de esos marcadores generacionales que nos pueden unir más, y es, lo digo por experiencia, un modo sui géneris de los más jóvenes de hacer contacto.
Calle Siete es testigo de que estoy fuera de moda y de que no soporto la repetición de los mismos álbumes y de los mismos temas; empero, la música es evocadora y la que ahora comparta con mi hijo cuando pasen unos años estará llena de recuerdos.