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viernes, 22 de junio de 2018

Bayamo promueve el bolero



La IV edición del evento Mi Bolero, que promueve ese importante  género musical, concluye esta noche, en la casa de la Unión de Periodistas de Cuba, en Bayamo, capital de la suroriental provincia de Granma.
Auspiciada por la Filial de música de la Uneac en el territorio, resalta la figura de la mujer como compositora, intérprete, instrumentista y docente, y de manera especial rinde homenaje a la cantautora Idanis Ortiz Solano, por su  trayectoria artística.

El programa incluyó dos galas de lujo, además de descargas, conferencias y un evento teórico acerca del papel  de las féminas en la cultura nacional, el cual incluye la presentación del libro Sara González. Una explosión de ternura, de Diana Balboa.
Luis Millet Yaque, presidente de la mencionada filial
destacó que la mujer no solo ha sido fuente inagotable de inspiración, también es “sujeto creador de su entorno, de su tiempo, porque ha legado formas de hacer y sentir con mucho prestigio para el discurso musical cubano”.
Calle Siete reconoce la alta calidad interpretativa de los participantes en esta edición, entre ellos, José Alberto El Ruiseñor, Yudenia Manso, Maida Castañeda, Magda Beatriz, Ary Rodríguez, Noelvis Cabrera y Gabriel Suárez, entre otros importantes intérpretes.













viernes, 8 de abril de 2016

Premian al trovador Arturo Jorge, en Bayamo

Muchos, entre los que me cuento, no alcanzan a explicarse la energía que despliega Orlando Quesada Arévalo, nuestro queridísimo Guapachá, ni el entusiasmo que exhibe ni la sonrisa perenne con que parece conjurar  los inconvenientes que se le presentan en el camino. Pero cuando llegué en horas de la noche a la bayamesa sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba en Granma ya el patio estaba animadísimo. 
Se me hace difícil evadir ese lugar común para mis coterráneos y para mí el primer jueves de cada mes, donde el compositor y músico defiende con todo su carisma y entusiasmo no solo la peña del bolero, sino esa mezcla de ritmos como el son, la guaracha, como parte de lo mejor del pentagrama que se cultiva en la urbe y en los municipios de la provincia.
Yo vi cómo el público asistente marcaba con los pies el ritmo del danzón y se rendía ante una muestra de cubanía en una velada que a los ojos de Calle Siete resultó  sencillamente exclusiva, por el desenfado y el apego a las tradiciones musicales más auténticas.
Empero, lamento no haber llegado a tiempo para disfrutar la interpretación de Por  eso y por mucho más, tema con el que el trovador Arturo Jorge Cabrales, director del Cuarteto Tradición, se hizo acreedor del premio del concurso Fidel entre nosotros, convocado por la Filial de música de la Uneac, a propósito del cumpleaños 90 del Líder histórico de  la Revolución, el 13 de agosto venidero.


viernes, 19 de junio de 2015

Amor y boleros a manos llenas, en Bayamo



Aunque el tiempo apremia cuando se hace referencia a un evento en el que se desempolvan temas emblemáticos, rescatan letras que hablan del amor y el desamor,  y enaltecen valores literarios, musicales y culturales, durante dos días, como la primera edición del evento Mi Bolero, estoy obligada a decirles que ese espacio puede convertirse en la oportunidad ideal para dar a conocer nuevos cultores del género y promover buenas canciones.
Así lo percibí este miércoles en los Jardines de la Uneac, en Granma, que celebra el aniversario 20 de la premiada obra Amor a manos llenas, escrita por Abel Guerrero Castro y Julio César Ochoa, e interpretada y defendida por Mundito González, la Voz de Oro del bolero en  Cuba.
Luis Millet, presidente de la Filial de música de la Unión de Escritores y Artistas en la provincia, organizador del evento, -en el que se dieron cita creadores de Bayamo, Manzanillo y el invitado especial el bolerista de la vecina provincia de Camagüey, Simón Roberto- ha dirigido una mirada profunda a las raíces de este cubanísimo género para la feliz celebración.
Si no lo cree, le invito a visitar la galería de Luis Carlos Palacios Leyva, uno de los mejores fotorreporteros del periódico La Demajagua, él te llevará de las imágenes a Mi Bolero y viceversa. O puede leer, también las hermosas crónicas de David Rodríguez.
Calle Siete recuerda entonces a Pepe Sánchez, quien en 1883 dio a conocer su Tristezas y ese hecho les regaló a los bayameses no solo Amor, sino boleros a manos llenas. 

viernes, 5 de septiembre de 2014

La peña de Guapachá en Bayamo

He escuchado bastante y también leído sobre las excepcionales condiciones del músico bayamés Orlando Quesada Arévalo -Guapachá-; pero no imaginaba que su peña, el primer jueves de cada mes en el patio sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) en Granma, sobre el bolero, alcanzara un ambiente, una descarga y un sabor que, se me ocurre calificar como extraordinario. 
Esa noche, en Bayamo, después de explicar que, de acuerdo con los historiadores, este género musical, tradición hispanoamericana asociada al romance, al amor y al desamor,  se originó  en la ciudad de Santiago de Cuba, a  finales del siglo XIX, cuando en 1883 el compositor Pepe Sánchez, compuso lo que se considera el primer bolero de la historia: la canción Tristezas vi la empatía entre Guapachá, sus invitados y el público.
Con una trayectoria artística que ya frisa los 45 años, el músico atesora más de 100 composiciones entre las que se encuentran, además, canciones románticas, sones, merengues y guarachas, con las que hace gala a su nombre de origen germano y que significa la gloria de su tierra.
Guapachá, también percusionista de talla mayor, es un hombre inquieto y creativo que refleja su entorno y personajes cotidianos: El cubo del gordo, Tú me provocas un beso, Deja amarte a mi manera,  A la loma a recoger café, La herencia de mis abuelos, Distinguido el amor, son temas que reflejan su quehacer y que Calle Siete ha visto triunfar en los festivales Sindo Garay.
Este jueves me conecté con la peña de Guapachá. Volveré!

martes, 25 de marzo de 2014

¿Música para qué?

Checo es hijo de Alci Acosta, uno de los más conocidos intérpretes del bolero en Colombia. Lo corroboré cuando Alejandro y Daniel se disputaban el conocimiento sobre la vida de  estos dos grandes músicos. En Bayamo y en Cuba se les respeta y se les quiere.
Mi hijo ha caído en la tentación. Los duendes  que deambulan por las noches  llegan con la brisa. Y yo me acabo de dar cuenta que me he quedado un poco atrás y estoy desaprovechando una de las tantas formas de estar más cerca de su edad y de su gusto  por  el arte de combinar coherente, sensible y lógicamente los sonidos y  los silencios en el tiempo: su amor por la música. 
¿Quién sabe si a través de esta manifestación artística pudiera decodificar los mensajes de mi amor por él y comprenderlo sin palabras; aunque con ritmo y armonía? Por algo existe esa empatía natural entre la música y la palabra.
Sí, porque a veces -muchas veces- no nos ponemos de acuerdo en lo que vamos a escuchar  ni en los intérpretes ni en los decibeles que pueden soportar nuestros oídos; sin contar que, a parte de su función estética, es uno de esos marcadores generacionales que nos pueden unir más, y es, lo digo por experiencia, un modo sui géneris de los más jóvenes de hacer contacto.
Calle Siete es testigo de que estoy fuera de moda y de que no soporto la repetición de los mismos álbumes y de los mismos temas; empero, la música es evocadora y la que ahora comparta con mi hijo cuando pasen unos años estará llena de recuerdos.