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viernes, 24 de agosto de 2018

Manzanillo en carnaval

Manzanillo, el segundo municipio en importancia en la provincia de Granma, en el sur oriente de Cuba está celebrando su carnaval, una de las fiestas tradicionales de mayor connotación en la Mayor de las Antillas por su brillantez y colorido y porque todos esperan arrollar con el sogón.
En la ciudad que baña el Golfo de Guacanayabo hay para todos los gustos, desde la liseta frita, el maíz hervido, el cerdo asado hasta el algodón de azúcar, la sabrosa  fria y el Ron Pinilla.
En un mundo en que lo único permanente es el cambio la identidad de este pueblo está en las calles, en su jolgorio, en los rasgos y características que lo distinguen.
Hoy Calle Siete se ha apoyado en la colaboración de Rafael Martínez, del periódico La Demajagua para compartirte algunas imágenes del rumbón mayor manzanillero. 
Ya estoy embullada. Te animas.









viernes, 29 de diciembre de 2017

Premio Bayamo para Juan Cedeño Oro



"Bayamo es una fuente inagotable de historia, de arte, desde los primeros sentimientos de nacionalidad hay que beber de la fuente, de la génesis, y, por supuesto, que las nuevas generaciones confirmen de dónde venimos, quiénes somos y hacia adónde marcha la nación cubana.
“Es el pueblo insignia en este país de los sentimientos de nacionalidad, identidad y de patriotismo, y nosotros los que trabajamos acá, desde nuestra trinchera artística, tenemos que hacer valer eso.
"No me alcanzará la vida para tributarle, porque la ciudad me ha aportado mucho, me ha obligado, no solamente en la escuela desde la infancia, la adolescencia y la juventud, sino ya como adulto, escritor, artista… a estar pendiente de la historia, como el libro que siempre debemos mantener abierto y por eso le estoy agradecido a Bayamo, a su gente, por haberme permitido reflejar en los escenarios la cotidianidad, las tradiciones, la cultura".
Así afirmó el poeta y director de espectáculo en la suroriental provincia de Granma Juan Cedeño Oro, a quien la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), en este territorio, le otorgó el Premio Bayamo 2017.
El también conocido como Wanchy Tropical aseguró que el lauro es un reconocimiento a la obra de toda una vida, no solo distingue su carrera artística, sino la trascendencia de la especialidad del espectáculo musical granmense, y de hecho de la cultura del pueblo.
Cedeño Oro, por su trayectoria in crescendo como guionista, director y productor, en veladas, humor ... mediante décadas  recibió la medalla Raúl Gómez García, el Sello Laureado, máxima distinción que otorga el Sindicato Nacional de la Cultura, entre otros reconocimientos.
En sus  13 ediciones, desde el 2004 hasta el actual año, se han entregado 77  Premios  Bayamo,  49 recibidos por sobresalientes creadores y 19 en su  carácter honorífico se les ha otorgado a personalidades e instituciones. 


domingo, 5 de noviembre de 2017

A Bayamo




Yo digo Bayamo
Y digo Bandera
Patria, cuna, himno, tea.
Yo digo Bayamo
Y el rumor del río
Me canta un bolero
De indio y penas
Yo digo Bayamo
Y algo me quema
No sé si un recuerdo
No sé si una hembra. 

Cuando se hable de tradiciones  en Bayamo, capital de la suroriental provincia de Granma, será obligatorio recurrir a lo que representó para esta tierra el indispensable quehacer del escritor José Carbonell Alard, no solo desde su humilde puesto al frente del Archivo Histórico, sino por la pasión con la que investigaba cada detalle   de la cultura, de la historia o de la sociedad.
Quizá porque por estos días va cambiando la estación del año y la Ciudad Monumento cumple 504 años pienso en Carbonell y lo veo sentado en la primera Plaza de la Revolución de Cuba conversando sobre la Fiesta de reyes,  celebración  de cada 6 de enero con  platos típicos, como  longaniza, matahambre, rosquitas, rosca blanda y otras características, juegos y costumbres legados de la sabiduría popular de generación a generación a nuestro folclore y que han venido afianzando la identidad.
¡Cuántos valores patrimoniales recogidos por este intelectual pueden encontrarse en la sección Con el polvo del archivo, desde las páginas del periódico La Demajagua, con fundamentos socioculturales o principios esencialmente valiosos, patrones, creencias, prácticas con un sentido particular y universal al mismo tiempo!
Calle Siete recuerda hoy la capacidad creadora de Carbonell Alard, quien ya entrado en años escribía mediante los ojos y las manos de sus hijos y  nietas y hasta de su sobrina Elisa Aguilar -mi colega y amiga.  
Yo sé que con sus poemas, narraciones, crónicas  u opiniones devela el alma de las adoquinadas calles de su pueblo.










viernes, 27 de enero de 2017

Marcha de las Antorchas



Como homenaje permanente de los granmenses al hombre más universal de los cubanos: José Martí Pérez, esta noche los jóvenes universitarios y de la Enseñanza Media Superior protagonizarán en Bayamo,  la tradicional Marcha de las Antorchas,  desde el Retablo de los Héroes hasta el monumento al Héroe Nacional en el reparto Jesús Menéndez.
Convocada por la Unión de Jóvenes Comunistas, en el aniversario 164 del nacimiento del Apóstol, el 95 de la Federación Estudiantil Universitaria, en este 27, también  habrá luz martiana en los restantes doce municipios de la provincia de Granma, en una noche que además se rendirá especial tributo al Líder Histórico de la Revolución Fidel Castro Ruz.
Por eso Calle Siete se entusiasmó con la complicidad de los hermanos Pedrito y David, en el encuentro familiar  del jueves: el primero deseando una noche estrellada y, el segundo, imaginando el personaje de La Edad de Oro que representará junto a los niños de círculos infantiles  y pioneros de los diferentes grados escolares este 28 de enero, en el Desfile Martiano.
Muchos de mis vecinos han asegurado que cuando se escuche la décima campanada de La Catedral, en la segunda villa fundada en 1513 por el Adelantado  Diego Velásquez en Cuba, no habrá nadie en casa porque estarán junto a los muchachos alimentando la llama que prendió en la medianoche del 27 de enero de 1953 para no dejar morir al Apóstol en el año de su centenario. Yo también estaré con ellos.   

sábado, 5 de noviembre de 2016

Bayamo cumple 503 años



Bayamo está cumpliendo 503 años de fundada y continúa  seduciendo y enamorando a sus hijos y a quienes visitan a la ciudad. He considerado dejarles este discurso de Miguel Barnet, porque la describe y la caracteriza tal cual es.  
Discurso de Miguel Barnet, presidente nacional de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba,  en la XXII edición de la Fiesta de la Cubanía, en Bayamo.
Hay ciudades en las que cabe un país. Una de ellas es Bayamo. A más de medio milenio de existencia, sus raíces se afianzan y multiplican. Bayamo es historia viva. Aquí estuvo asentada una de las comunidades más prósperas de los pobladores originarios de la isla. En una comarca cercana, Hatuey, llegado desde tierras vecinas dio un temprano ejemplo de rebeldía contra la colonización española y pagó con su vida, en la hoguera.
Bayamo también se ubica en la geografía fundacional de las letras cubanas, pues desde esta villa en 1604 partieron varios de sus habitantes a combatir al pirata Gilberto Girón, sucesos recogidos en el poema Espejo de Paciencia. "Comenzar una literatura con un título de tan milenario refinamiento como Espejo de Paciencia, nos sobresalta y acampa, nos maravilla y resguarda", dijo Lezama Lima. No deja de ser elocuente la descripción que el autor de la obra, Silvestre de Balboa, hace del héroe del episodio:
Andaba entre los nuestros diligente / Un etíope digno de alabanza, / Llamado Salvador, negro valiente, / De los que tiene Yara en su labranza; / Hijo de Golomón, viejo prudente: / El cual armado de machete y lanza
Cuando vio a Gilberto andar brioso, / Arremete contra él cual león furioso...
¿Acaso no fue aquella una anticipación de la savia épica que nutriría el espíritu de los hijos de esta tierra que protagonizaron las gestas independentistas del siglo XIX?
El 20 de octubre de 1868, jornada en que se cantó por primera vez el Himno de Bayamo, nuestro Himno Nacional, no fue una casualidad histórica, sino consecuencia de la toma de conciencia que los cubanos teníamos de ser libres y decidir nuestro destino.
Diez días antes, en el ingenio Demajagua, Carlos Manuel de Céspedes se había alzado en armas por la independencia de la isla. Al gesto político se sumó otro de profundo significado social: la libertad a los esclavos. Abolición e independencia en un mismo haz, como Io había querido José Antonio Aponte en 1812. Patria y justicia social desde entonces inseparables.
Antiguos esclavos, cimarrones, negros libertos, campesinos, modestos artesanos y colonos agrícolas, maestros, gente sencilla toda junto a un sector del patriciado que renunció a su origen de clase integraron la vanguardia de los combatientes en el impulso inicial de la guerra y, no pocos de ellos, radicalizados, la llevaron hasta los últimos actos, sin dejarse vencer por la capitulación del Pacto del Zanjón. La Protesta de Baraguá, con Maceo, simbolizó la altura patriótica y ética de aquellos hombres.
La abolición definitiva de la esclavitud tuvo que esperar al fin de la guerra. Aunque desde mucho antes los propios esclavos sublevados fraguaron su libertad en los montes. Una estrecha lectura de la economía política explica la obsolescencia del régimen esclavista por ser un obstáculo para el desarrollo de las fuerzas productivas y la modernidad capitalista. Al conmemorar este año el aniversario 130 de la abolición, no debemos olvidar que por más razones tecnocráticas que se puedan esgrimir, el tiro de gracia a la esclavitud fue dado por quienes en el campo de batalla dieron su sangre por la libertad de Cuba. El grito de Independencia o Muerte lanzado en Demajagua implicó desde su propia raíz la decisión de acabar con el infamante sistema.
En el memorable discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro en ocasión de conmemorar los Cien Años de Lucha, calificó “aquella decisión de abolir la esclavitud” como “la medida más radicalmente revolucionaria que se podía tomar en el seno de una sociedad genuinamente esclavista”.
Martí enalteció el gesto cespediano al describir la escena del 10 de octubre con estas palabras: “Tras unos instantes de silencio, en que los héroes bajaron la cabeza para ocultar sus lágrimas solemnes, aquel pleitista, aquel amo de hombres, aquel negociante revoltoso, se levantó como por increíble claridad transfigurado. Y no fue más grande cuando proclamó a su patria libre, sino cuando reunió a sus siervos, y los llamó a sus brazos como hermanos”.
Nunca será suficiente insistir en la deuda contraída con la memoria de Carlos Manuel de Céspedes y su pasión revolucionaria. Hizo caso omiso a quienes postergaban el inicio de las acciones, y se lanzó al combate en el momento justo. No se arredró en la noche triste del 11 de octubre cuando la pretensión de tomar el poblado de Yara se frustró y quedaron dispersas las fuerzas insurrectas. Por el contrario, reagrupó las huestes, concertó nuevas acciones con la colaboración de los más decididos patriotas y pronto, en apenas días, la revolución triunfó en Baire y Jiguaní, Guisa y El Horno, Cauto del Paso y EI Dátil.
Bayamo, su Bayamo, estaba en la mira de la estrategia. EI 18 de octubre comenzó el asedio a las tropas coloniales en la villa. Francisco Vicente Aguilera, que poco antes había dudado acerca de la pertinencia del alzamiento, tuvo la grandeza de aceptar el liderazgo de Céspedes y asumió posiciones en la entrada a la ciudad desde Holguín para impedir el envío de refuerzos a la guarnición española. En menos de 48 horas se liquidó la resistencia. Bayamo era territorio libre.
Al lado de Céspedes se erguía un bayamés a quien celebramos hoy: Perucho Figueredo, el autor del Himno. La historia de este símbolo se remonta a una de las reuniones de iniciación del Comité Revolucionario de Bayamo. La fecha nos estremece: 13 de agosto de 1867. Aguilera fue designado su presidente, asistido por Maceo Osorio y Perucho. Los amigos conspiradores solicitaron a Perucho un himno que, como la Marsellesa, enardeciera los ímpetus combativos. Al amanecer del día siguiente el ilustre bayamés había concluido la melodía y más tarde en la noche, compartió la obra, tocada al piano, con sus cofrades.
“La bayamesa”, título original de la composición, arropada por la orquestación del maestro Manuel Muñoz, tuvo su primera audición pública en la Iglesia Mayor el 11 de junio de 1868, en la festividad del Corpus Christi. El gobernador militar de la plaza se dio cuenta de que la pieza distaba de responder a los códigos de la música sacra y requirió a Muñoz y Perucho. Este respondió con ingenio y cautela:
"Señor Gobernador, no me equivoco al asegurar, como aseguro, que no es usted músico. Por lo tanto, nada Io autoriza a usted para decirme que ese es un canto patriota". El representante de la metrópoli no se dio por vencido y ripostó "Dice usted bien; no soy músico, pero tenga la seguridad de que no me engañó. Puede usted retirarse con esa certidumbre”.
Con Bayamo en manos de los revolucionarios, el 20 de octubre Perucho Figueredo completó su obra al dar a conocer los versos seguramente pensados o escritos antes de que la memoria popular consagrara su imagen de patriota inspirado sobre la cabalgadura mambisa en lo que Martí llamó “la hora más bella y solemne de nuestra patria”.
Con el tiempo, la frase inicial, “Al combate, corred, bayameses”, implicó a todos los cubanos. El Himno de Bayamo lo fue, lo es, de toda Cuba. Es un canto de combate y victoria, de lo que somos y no renunciaremos a ser. Es símbolo de nuestra nación no solo porque ello se establezca en decretos oficiales, sino porque a lo largo de casi siglo y medio ha encarnado en nuestro espíritu, al punto que es ya parte inalienable de nuestra identidad.
El Himno expresa una noción que nos define y a la cual se refirió el maestro de todos los cubanos Fernando Ortiz cuando afirmó: “la cubanidad es principalmente la peculiar calidad de una cultura, la de Cuba. La cubanidad es condición del alma, es  complejo de sentimientos, ideas y actitudes”.
Condición que en estos momentos, quizás como nunca, se nos presenta esencial e insustituible para afirmar nuestra capacidad de resistencia y vocación revolucionaria. Ante los renovados intentos de recolonizarnos y disolvernos, por parte de un adversario que nunca ha dejado de mirar a Cuba como su patio trasero nuestro himno hoy más que nunca es canto de rebeldía.
Permítanme compartir una vivencia. En mis días de juventud, durante la crisis de Octubre, tuve la necesidad de expresar, mi sentido de pertenencia.
Entonces escribí este poema al que titulé “Patria”, con el que termino estas palabras.

PATRIA
No puedo esperar más / digo y vuelvo a repetir ahora / que cada dia que pasa / quiero más este viento debajo delas hojas. / Esta casa que mis ojos han visto diariamente / que yo sabré cuidar / y la sombra del jagüey / y la tierra. / Pero no basta. Ahora van a oírme una voz / templada en el fuego / porque han preguntado por mí. / Y me parece que se trata de un amigo cercano / y mi corazón me entiende / y yo se que a mi lado, en los pueblos, lejos, en el campo / hay una fuerza como el viento / que está dispuesta a defender la vida.