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jueves, 27 de abril de 2017

Las fotos de Lia

Siguiendo la frase del filósofo francés Jean Jacques Rousseau (1712-1778), quien decía que la infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir; nada hay más insensato que pretender sustituirlas por las nuestras. 
Hoy, casualmente, tropecé con el libro que hace unos años le ragalé a mi hijo: El principito, de Antoine  de Saint-Exupéry, y vengo a saldar una deuda que dormía en mi subconsciente: algunas imágenes del cumpleaños de Lianet Medina Rondón, la pequeña que hace alucinar con sus travesuras a toda la familia.
Lia vive en Calle 9, de Bayamo en la provincia  de Granma, su vida en Cuba está garantizada y ya comenzó el círculo infantil para que mamá, la doctora Lisandra, pueda trabajar con la tranquilidad de que está bien cuidada y con un aprendizaje acorde a sus 16 meses de edad.
Calle Siete quiere concluir con la frase del poeta chileno Pablo Neruda (1904-1973): El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta.










domingo, 30 de marzo de 2014

El privilegio de volver a ser niños

Fue Norma Silva, mi professeur  en la Universidad de Oriente, Santiago de Cuba, quien me dio a conocer en francés dos obras que marcaron mi existencia: Sans famille, de Hector Malot, y El Principito, la  más importante novela de Antoine de Saint Exupery.
De esta última, un clásico de la literatura infantil, considerada por la crítica como un trabajo sobre la naturaleza humana, me sorprendió, primero, la fecha -1943- y después, cierta revelación sobre las relaciones creadas por la amistad y el amor.
Traigo esos recuerdos aquí, porque hasta ellos me llevó el bendito cumpleaños colectivo, después de una asamblea de balance tomada  muy adentro, con estilo familiar y aire confidencial sobre el periodismo que necesita Cuba hoy.
El festejo, que priorizó a quienes cumplieron aniversario en el primer trimestre del 2014, nos hizo viajar por los recónditos lugares donde aún conservamos los mejores sentimientos alejados de la adultez. 
Mientras jugábamos a fortalecer la amistad sentía como si el principito o la princesita que llevamos en el subconsciente nos advirtiera sobre un nivel superior de realización personal. Y eso resultó además de una muy seria actividad, algo mágico.
Calle Siete suscribe las palabras del poeta chileno Pablo Neruda cuando aseguró que el niño que no juega no es niño; pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta.
Por las fotos de Rafa Martínez y el entusiasmo de Sara Sariol, volvimos a ser  niños otra vez, y muy felices.